Diálogos cinemarchivísticos (II): El príncipe y yo (2)

Cerramos este año 2015 con un diálogo cinemarchivístico, no sin antes agradecerles que hayan seguido este blog, y esperando poder ofrecer más -y sobre todo mejor, aunque sea menos- a lo largo del año que ya estamos a punto de estrenar.

¡Feliz 2016!

Nuestro diálogo cinemarchivísico de hoy está extraído de la segunda parte de la película”El príncipe y yo”, largometraje dirigido en el año 2006 por Catherin Cyron, con guión de Allison Robinson, y protagonizada por Lucke Mably (Príncipe Edvard), Kam Heskin (Paige Morgan) y, entre otros, Daniel Cerny (Jake).

Los obstáculos surgidos para que un príncipe danés y una plebeya puedan contraer matrimonio se convierte en el eje central de la trama, debiéndose hallar alguna laguna legal que permita el, aparentemnte, imposible matrimonio entre ambos. Es esa búsqueda de la laguna legal lo que proporciona nuestro diálogo cinemarchivístico:


Paige Morgan: Tengo que buscar una laguna…pero no se dónde buscar.
Jake: Yo sí
Paige: ¡Qué! ¿Dónde?
Jake: En el  archivo de documentos antiguos
Paige: ¿Dónde está?
Jake: Está justo aquí, en el Campus, en la Facultad de Derecho
Paige: ¡Date prisa!
Jake: Espera necesitamos ayuda. Mis amigos de la facultad de Derecho son un poco raritos, pero a nadie le importa esos libros… sino a ellos.
Paige: ¿Dónde está el archivo? ¿Aquí?
Jake: Estás sobre él. Está en las catacumbas


el principe y yo2A través del diálogo quedan patentes dos tópicos archivísticos que, como casi todos los tópicos, a pesar de serlo, llevan algo de verdad. De este modo, en el diálogo quedan explícitos dos aspectos:

  • El archivo es de “documentos antiguos“: es esta una idea muy recurrente en las películas y libros en los que salen a relucir los archivos, dando la impresión de que  no existen los depósitos de documentos generados en el tiempo próximo. Así, cuando se intenta expresar el paso del tiempo o simplemente la antigüedad de algo es muy habitual que el archivo entre en escena o, mejor dicho, se convierta en el escenario.
  • El archivo está en las “catacumbas“: sótano y archivo son dos sutantivos que suelen ir de la mano, a pesar de que no sea ésa la mejor ubicación para aquéllos, siendo habitual todavía en la actualidad que los archivos “reales” se encuentren situados en dependencias subterráneas de este tipo. En esta ocasión ese sótano es calificado como “catacumba” y, de hecho, es eso lo que parece. Imágenes lúgubres -por no decir sumidas en una oscuridad total-, estrechas galerías arquitectónicamente casi sin concluir, ruido de goteras, polvo… Es decir, un archivo cinematográficamente muy recurrente. Ni que decir tiene: ni un rastro de informatización o mecanización y, sobre todo, ninguna alusión a un archivero o a una descripción, algo paradójico si tenemos en cuenta el valor de los históricos textos constitucionales que alberga.
  • Por otro lado, aunque no figure en el diálogo seleccionado, hay en la misma escena una ligera alusión a la paleografía. La protagonista, estudiante de medicina, se horroriza ante las grafías indescifrables que se presentan ante sus ojos, llegando a exclamar “…y yo me quejaba de la química órganica!”. Comprobamos que cada disciplina tiene sus dificultades… incluidas las Humanidades, como ya hemos señalado en alguna otra ocasión.

Sin embargo, al margen de tópicos, en este diálogo -y en general a lo largo de la película- queda patente otra realidad archivística: los documentos y los archivos como depositarios de derechos. Porque es un derecho lo que buscan los protagonistas; una laguna legal que haga posible que puedan ejercitar su derecho a contraer matrimonio, derecho que les es negado, precisamente, basándose en otro documento más reciente que el que ellos, finalmente, encuentran.

Es evidente que no estamos ante una obra maestra del cine y tiene todos los componentes de una película de tv., pero este medio televisivo también puede ser el más idóneo para difundir los archivos… Aunque sea a través de los tópicos de antigüedad, sótanos y oscuridad, también salen a relucir los derechos, realidad con la que no están tan familiarizados los ciudadanos.


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La recuperación de la memoria (XII): dialogando con Alicia Barbero Mesa, conservadora-restauradora de patrimonio documental y obra gráfica

Contamos hoy en nuestra sección “La recuperación de la memoria” con la participación de Alicia Barbero Mesa, conservadora-restauradora de documento gráfico.

Alicia Barbero Mesa realizó sus estudios superiores en la especilidad de conservación y restauración de documento gráfico en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid, obteniendo con posterioridad el título de Técnica superior de artes plásticas y diseño, en la especilidad de grabado y técnicas de estampación en la Escuela de Arte y Superior de Conservación y Restauración de bienes culturales de León.

Alicia Barbero - Depósito

Alicia Barbero Mesa en el depóstio del archivo (Archivo Histórico Provincial de Palencia)

Desde 2007 desarrolla su trabajo en el Archivo Histórico Provincial de Palencia. No obstante, su trayectoria profesional previa ha sido larga, desarrollando su actividad como restuaradora y conservadora de documentos tanto en centros de titularidad pública (Archivo General de Simancas, Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León, el Museo de León, etc.) como en los de índole privada.

Damos comienzo a nuestra charla…

¿Cuándo decidiste que la restauración y conservación de documentos sería tu profesión? ¿Vocación o descubrimiento?

Recuerdo que a la hora de escoger especialidad, me decidí por restauración de documentos porque me dijeron que era el último año en que los alumnos provenientes de las Escuelas de Arte no tenían que hacer examen de ingreso para entrar en la Escuela de Restauración. Si no me gustaba, siempre podría escoger cualquier otra especialidad y bueno, me lie, me lie y hasta hoy.
Así que vocación… va a ser que no. Entré en esta especialidad para saber de qué iba y me gustó, pero como otras muchas cosas por las que me interesé en aquella época. Poco a poco se dieron las circunstancias para trabajar en este campo de manera estable y me quedé, pero lo estuve compaginando durante muchos años con trabajos en animación sociocultural y tiempo libre, así que ya ves, por ahora estoy en esto, pero no me gusta cerrar puertas.

¿Animarías a los más jóvenes a elegir esta carrera?

Animar, animar…no sé, desde luego no desanimaría a nadie que se lo estuviera planteando que demostrara un poco de interés o vocación. Eso sí, recomiendo ahínco y perseverancia. Actualmente, analizar el panorama de esta especialidad según las titulaciones, escuelas y salidas laborales privadas o estatales, comparándolos con otros proyectos curriculares no ayuda demasiado a la hora de decantarse por ésta u otra carrera. Sin embargo es cierto que, incluso hoy en día, con más escuelas que nunca, ésta sigue sin ser una especialidad multitudinaria, lo cual es una ventaja si decides ponerte manos a la obra y ejercerla. Además, ahora con las TIC tienes posibilidad de recabar información de centros formativos y laborales que hacen cosas muy interesantes, y contactar fácilmente con profesionales de todos los ámbitos que te pueden orientar y eso es fantástico, porque dan una perspectiva con la que antes no contábamos o al menos, no tan fácilmente.

Trabajas en un archivo público, en el Archivo Histórico Provincial de Palencia. Desde tu experiencia profesional ¿Se invierte –y se ha invertido en el pasado- lo suficiente en restauración de documentos? ¿Se ha visto afectada la actividad de los restauradores por los recortes en materia cultural?

No sé si lo suficiente, pero desde luego no creo que se invierta demasiado bien, hay mucha descoordinación. Quizá el ejemplo más cercano y doloroso es la inversión del Ministerio en maquinaria de restauración para el taller del archivo, realizada 15 años antes de contratar al personal técnico que pudiera utilizarla. Actualmente esta maquinaria está obsoleta, es ineficiente, ocupa mucho espacio y para colmo administrativamente es casi imposible deshacerse de ella.

También, en la época de vacas gordas, se invirtió de forma sistemática en restaurar documentos que tenían un valor determinado, por ejemplo los que eran más antiguos y en pergamino, los que iban a exposición, los que tenían una traza o ilustración bonita, los grabados o los libros gravemente deteriorados, en definitiva los que se consideraban las joyas de la corona de cada centro. Quizá en algún momento lo realmente importante eracita 1 Alicia Barbero dejar constancia de que se restauraba, pero sin ninguna planificación a largo plazo. Una vez que te pones a trabajar con fondos documentales, completos y estables, te replanteas la idoneidad de estas intervenciones aisladas cuando no hay ninguna estrategia de conservación que las sustente. La idea sería que la inversión estuviera mejor enfocada, independientemente de que fuera mayor o menor.

Creo que los restauradores, sobre todo los trabajadores autónomos y de empresas, se han visto afectados por la crisis, pero no mucho más que otros profesionales relacionados con el mundo de la cultura. Hace unos años el Servicio de Archivos de Castilla y León realizaba contratos de restauración externos que se dejaron de ofertar en 2010, precisamente por los recortes, y al mismo tiempo también se suspendieron las contrataciones de educadores en museos, de cuentacuentos y actividades de ludoteca en las bibliotecas o de agentes socioculturales en centros culturales de la provincia.

En mi trabajo diario, la crisis se ha sentido, pero poco. Reconozco que no he tenido problemas en la provisión de material fungible destinado a restauración, pero si hablamos de inversión en formación específica, mejora de instalaciones, máquinas, o instrumental de análisis y control medioambiental… eso es otro cantar. En ese sentido la Administración es una maquinaria farragosa que no es capaz de comprender que mejoras en conservación deberían, como mínimo, igualarse a la provisión de recursos aplicados a restauración y que en los centros documentales ambas son un tándem indivisible.
También hay que destacar que los Archivos Históricos Provinciales son de titularidad estatal y gestión autonómica de forma que las responsabilidades sobre la mejora de instalaciones documentales, espacios de trabajo y las reparaciones del edificio son difíciles de poner en marcha y solucionarse en poco tiempo, y cuando hay recortes más.

En el laboratorio de restauración de un archivo histórico provincial ¿con qué tipos de documentos se trabaja? ¿Se restauran documentos procedentes de otros archivos? ¿Por qué no hay laboratorio de restauración en todos los archivos históricos provinciales?

El AHP de Palencia custodia los documentos generados por la administración autonómica y estatal radicada en la provincia, además de colecciones privadas o documentación cedida, donada o comprada que complementa y amplia sus objetivos como centro de documentación histórica. Esto supone una gran masa cita 2 Alicia Barberodocumental de diferentes materiales y formatos, y en el taller se trabaja con todos, según las necesidades. A diferencia de otros talleres, como los privados o los de Institutos o Centros regionales de C+R de Bienes Culturales, en el taller se trabaja con “fondos, grupos, series”, es decir se aborda la conservación y restauración de conjuntos documentales, aunque evidentemente los documentos se intervienen de uno en uno.

Sí, en el taller se restauran documentos de otros Archivo Histórico Provinciales (AHP), cosa que antes se hizo mediante contratos externos, como ya comenté. Se hace bajo demanda, por unas necesidades determinadas, y en la mayoría de los casos se trata de pequeñas intervenciones o acondicionamiento e instalación de colecciones concretas, con materiales y formatos especiales. También se ofrece asesoramiento y ayuda técnica sobre materiales e instalaciones de conservación, exposición y restauración de documentos a cualquier centro de la red de Archivos, Bibliotecas y Museos que lo solicite. Somos conscientes de las necesidades y urgencias del resto de los centros que no cuentan con personal especializado y consideramos que toda la ayuda que podamos ofrecer redundará en una mejor conservación del patrimonio documental, así que echamos un cable siempre que nos lo piden. Por otro lado, se aprende mucho conociendo otras realidades y otros centros. Siempre supone un reto intentar que la calidad de la conservación mejore sea cual sea el punto de partida.

Taller restauracion-AHPP

Taller de restauración (Archivo Histórico Provincial de Palencia)

Creo que desde los años 80 en adelante todos los edificios históricos que se rehabilitaron para ser AHP, incluso los de nueva planta, tienen un espacio destinado a restauración o en su defecto una zona especialmente diseñada para recepción, tratamiento de limpieza, desinfección y acondicionamiento. El problema es que no se han dotado de personal especializado. El por qué, no lo sé… falta de dinero, falta de compromiso, desconocimiento de las necesidades… no sabría decirte, pero me consta que todos los Archivos estarían encantados de tener un conservador y un restaurador en plantilla como sucede en los Museos y te aseguro que no les faltaría qué hacer.

Antes de acceder al Archivo Histórico de Palencia parte de tu carrera profesional se había desarrollado en el ámbito privado, ¿qué diferencias encuentras entre ambas facetas laborales específicamente en el ámbito de la restauración?

Diferencias hay muchas, no tanto en la técnica en sí, pese a que siempre esté intentando mejorar, sino más bien por las funciones que desarrollas.
Cuando trabajas como autónomo, el contrato o el pliego de condiciones técnicas establecen un presupuesto, un tiempo, unas piezas escogidas. En algunos casos, afortunadamente muy pocos, los propietarios o responsables insisten en que apliques una metodología, con un objetivo concreto, que a duras penas respeta la integridad de la pieza y tu labor consiste más en informar que en restaurar. Otras, te ves en la tesitura de tener que explicar que quizá no haya nada que intervenir o por el contrario descubres que algo aparentemente simple, resulta ser un desafío a largo plazo y debes implicar activamente a los propietarios en la conservación. Lo bueno es que, en estos casos, las condiciones son bastante concretas, puedes decidir si te haces cargo o no, y trabajas de pieza en pieza, con sus diferentes características y contextos… después el documento sigue su camino. Este tipo de intervenciones están destinadas a piezas con una relevancia estética, histórica, artística, personal, etc., la que considere el contratante, que hace que las quieran restaurar en ese momento en particular. Por eso a veces tienes mucho trabajo y otras no y ésto ocasiona una cierta inseguridad económica.
Sin embargo, en un Archivo trabajas con un fondo documental permanente, que se va incrementando cada vez que se hace una transferencia. Estos documentos no solo tienen un valor informativo, histórico y cultural sino que además siguen teniendo un valor probatorio de carácter jurídico-administrativo, es decir parte de su relevancia reside en ser testimonio y garantía de los derechos y deberes de los ciudadanos. Por lo general no es documentación espectacularmente bonita, y tampoco tiene porque ser antiquísima. Así, como fondo, su cantidad es prácticamente ilimitada de forma que la restauración se enfoca de una manera más global, a largo plazo y fijando prioridades. Como restauradora debes cita 3 Alicia Barbero Mesaconsiderar cosas como el deterioro general del fondo y el particular del documento, la durabilidad de los materiales no creados para durar, las necesidades de uso… a veces hay que estabilizar conjuntos documentales, otras hay que restaurar, pero sobre todo hay que hacer hincapié en la preservación y la conservación para que los fondos no tengan que llegar a ser restaurados y se puedan consultar. Con este planteamiento, el trabajo no termina nunca, siempre hay cosas que hacer y siempre cobras al final de mes.

Entre febrero y marzo de este año 2015 el Archivo Histórico Provincial de Palencia fue sede de la exposición “Restaurando nuestros documentos: preservando nuestra historia“, ¿ha sido este un buen medio a través del que acercar al gran público el trabajo que realizan los restauradores en los archivos?

Restaurando nuestros documentosPor supuesto, creo que es importante que se conozca en qué consiste nuestro trabajo y que lo realizamos con medios modestos pero eficaces. En esta exposición, los compañeros del AHP de Salamanca, de dónde surgió la idea,  y en concreto Belén González como restauradora de este archivo, ofrece una visión realista de nuestro día a día.

Estoy convencida de que exposiciones como ésta crean un poso de responsabilidad en todos los que la ven ya que refleja perfectamente que detrás de cada documento de archivo hay un trabajo minucioso y constante, que trata con igual importancia la restauración de cada unidad y a preservación de los fondos, sin importar lo bonitos o antiguos que sean.

Asimismo, en principio, hasta el 30 octubre podrá visitarse en el mismo archivo provincial la exposición “Mirando Palencia desde el Archivo” en la que la fotografía copa todo el protagonismo. ¿Qué peculiaridades presenta la fotografía sobre papel para su adecuada preservación? A lo largo de tu carrera has demostrado interés por este material, ¿restauran fotografías en el taller del archivo?

Está siendo todo un éxito, tanto que se ha decidido mantenerla hasta finales de diciembre. Para esta exposición se han seleccionado imágenes de los diferentes fondos del archivo que dan una visión amplia y curiosa del desarrollo urbanístico de la ciudad a lo largo de los años. Pero, pese a lo que pueda parecer a simple vista, no todas estas imágenes fueron creadas con el mismo proceso fotográfico, ni todas las conservamos en papel.

En el Archivo hay una considerable cantidad de fotografías sobre papel por ejemplo en expedientes judiciales, en carnets o en catastro. Sin embargo, poco a poco se han incorporado fondos fotográficos de coleccionistas y fotógrafos locales, imprentas o simplemente ciudadanos que desean aportar imágenes interesantes. En estos fondos lo que más abunda son los negativosMirando Palencia de vidrio y celuloide de diferentes tamaños y gracias a la digitalización se pueden positivar para consultar y difundir en exposiciones como ésta.

Para preservar cada “especie fotográfica”, como las llamaba Ángel Fuentes, se requiere de unos cuidados determinados, dependiendo del material compositivo, el deterioro que presenten y de si son negativos, positivos, color, blanco y negro, etc. Las copias más cercanas en el tiempo, en papel y B/N, quizá sean las fotografías que menos problemas de conservación presentan, pero cuando tienes que tratar fondos negativos que combinan producción en vidrio, nitrato y acetato, la cosa se complica. En el taller se restauran fotografías que han perdido su estabilidad física como sucede con las copias con desgarros, placas rotas, emulsiones levantadas, suciedad, etc. pero sobre todo se trabaja en identificación, diagnóstico, limpieza, acondicionado de conservación y preparación para digitalización. Para lo cual trabajamos mano a mano el taller de restauración y el de fotografía/digitalización.

Muchos opinan que la conservación de fondos fotográficos es una especialidad en sí, y no les falta razón. Siempre me gustó la fotografía, creo que tiene una magia especial, por ello decidí formarme en este campo en cuanto tuve oportunidad, pensé que no tardando mucho los centros documentales tendrían que custodiar fondos fotográficos como parte su patrimonio documental y los restauradores de documento gráfico éramos los más cercanos a esta competencia.

Agua, fuego, xilófagos, tintas, acción antrópica… ¿qué agente crees que es más nocivo para el documento?

Las personas, tanto por acción como por omisión, aunque en los documentos nacidos para no perdurar o con problemas congénitos todo se suma.
cita 4 Alicia BarberoCuando se revisan fondos documentales no solemos encontrar documentos afectados por un daño aislado, detrás siempre, siempre, encontrarás como denominador común la negligencia. El dicho “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio” creo que es perfectamente aplicable a la conservación del patrimonio documental. Dejar arrumbada la documentación durante décadas en donde menos estorbe a la espera de ser trasladada al archivo definitivo, es más común de lo que nos imaginamos. Y aunque parezca un tópico, los almacenes suelen ser en un sótano húmedo o una buhardilla con un tragaluz roto por donde campan a sus anchas las palomas. No se hace con la intención de que se deteriore, pero desde luego no se hace nada por cuidarla ¿no?, lo dicho, negligencia.
Por supuesto hay catástrofes que nos sobrepasan pero… si ni siquiera habíamos previsto qué podía suceder y cómo minimizarlo…el desastre será todavía mayor.

Cada agente provoca una reacción determinada en el documento pero, ¿con que tipo de deterioro es más habitual encontrarse en un Archivo Histórico Provincial?
Alicia Barbero- limpieza

Limpieza de fondo de protocolos de nueva transferencia

Aquí la documentación original se consulta y manipula directamente y solo una pequeña parte del fondo en soporte papel está microfilmado o digitalizado para su consulta por motivos de conservación, de manera que, siendo realistas, hay que asumir que la documentación sufre cierto desgaste. Los males más comunes son el polvo acumulado tanto en los depósitos como en la documentación, así como los “accidentes” derivados del uso y la manipulación de los originales. También es muy habitual encontrarse con colecciones completas que se han reparado con material de oficina antes de su traslado al archivo o que presentan ampliaciones de formato con grapas y diversos tipos de celo.

A priori la labor del archivero puede ser considerada complementaria a la del restaurador, pero… ¿es realmente así? ¿crees que los archiveros tenemos suficiente formación en el ámbito de la conservación? ¿Cómo es la relación entre los archiveros y los restauradores en el archivo? ¿Hasta dónde llega el primero y dónde comienza la responsabilidad del segundo?

Recordando la ley, un Archivo debe reunir, organizar, conservar, comunicar y difundir, por lo que en principio, el cumplimiento de estos objetivos generales es responsabilidad del archivero facultativo encargado del AHP. Hasta donde conozco, la dirección del archivo tiene, entre otras funciones, la responsabilidad de la conservación el fondo documental y por supuesto se apoya en su equipo para llevarla a cabo. En la práctica, un campo tan amplio y complejo como la conservación depende directamente del nivel de capacitación e implicación personal del archivero, así como de la disponibilidad de recursos y técnicos en los que apoyarse.

Si nos fijamos en los nueve AHP de Castilla y León, vemos que en general las plantillas son pequeñas, con una media de ocho o nueve personas, lo que traducido a técnicos en conservación y restauración se reduce a dos en todo el Sistema de Archivos, adscritos a centros concretos (Salamanca y Palencia), de forma que los archiveros al cargo del patricita 5 Alicia Barberomonio documental hacen más o menos lo que pueden con los escasos recursos disponibles.

Por otro lado, en general no creo que los archiveros estén demasiado formados en este campo, al menos en los aspectos técnicos. La conservación es una asignatura más de la carrera y un tema de la oposición con muchas generalidades. Llegados a este punto, considero que lo realmente importante es que los archiveros impulsen y pongan en marcha estrategias y dinámicas de conservación, que sean tenaces para la obtención de recursos y que soliciten técnicos especializados en plantilla… Si no, es muy fácil no cumplir, porque realmente es imposible abarcar tantísimo fondo sin la ayuda de un equipo multitarea.

En el archivo nuestra relación es fluida y continua. Tenemos muchos frentes abiertos que no se cierran nunca… Se podría decir que el técnico propone y el archivero dispone, pero siempre haciendo puestas en común y contando con la perspectiva del otro. Cuantos más puntos de vista, menos margen de error.

En un mundo dominado por lo digital, ¿consideras que puede ser una alternativa a los recortes económicos emprender procesos de “restauración –retoque- digital” o por el contrario este tipo de actuaciones nunca deben ser una opción?

Son dos cosas totalmente distintas. En términos económicos no creo que la restauración tradicional sea más cara o más barata que la digital, cada campo requiere de planificación, técnicos, procesos y materiales, con el agravante de que lo digital depende de la obsolescencia de los medios y programas con los que se capta y se recupera la información…

cita 6 Alicia barberoLos objetivos a conseguir son claramente diferentes. La restauración tradicional se ocupa de mantener los valores materiales y conceptuales del documento original, posibilitando su consulta directa bajo ciertos parámetros o la de su reprografía, y la digital facilita la consulta y difusión trabajando solo sobre su imagen. Así, un fondo de negativos puede ser digitalizado para positivarlo y consultarlo, pero si unos negativos de celuloide están muy enrollados… o se tratan desde el taller de restauración o difícilmente podrán digitalizarse. En todo caso la digitalización podría ser una herramienta complementaria pero no suplementaria.

Has sido tutora de prácticas de estudiantes de conservación y restauración de documentos gráficos de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Salamanca, ¿existe interés real de los jóvenes por dedicarse a la restauración de documento gráfico?

Claro que sí. Bueno, al menos los que llegan hasta las prácticas entiendo que están interesados… He tenido la suerte de acoger alumnos con ganas seguir aprendiendo, con iniciativa y dispuestos a involucrarse en cualquier labor que se desarrollara en el taller. La verdad es que me lo han puesto fácil y lo valoro como algo positivo para todos.

De hecho cuando se ofertó el archivo para hacer prácticas formativas me sorprendió que alguien quisiera venir al taller, y más dos alumnas a la vez, así que les ofrecimos venir a ver el centro y explicarles de qué iba y qué hacíamos aquí para que no se llamaran a engaño pensando que restaurarían cantorales o protocolos del S. XVI. Cual fue nuestra sorpresa cuando, aún a sabiendas, quisieron venir.

A nivel personal ha sido muy satisfactorio que alguien aprenda de mi trabajo y de mis experiencias cotidianas, además yo también he aprendido. El contacto con gente más joven y recién formada no sólo da un soplo de aire fresco al taller, también te obliga a explicar qué, cómo y por qué haces lo que haces y a escuchar lo que ellos harían… es una oportunidad única para valorar otros puntos de vista y analizar tus carencias. Siempre hay algo que aprender y mejorar.


Muchas gracias Alicia por haber compartido con nosotros tus interesantes experiencias y por habernos acercado el trabajo desarrollado de manera estable por una conservadora-restauradora en un Archivo Histórico Provincial, escenario profesional con el que no habíamos contado hasta el momento en esta sección. Asimismo, considero interesante subrayar cómo, a través de sus palabras, queda patente el conocimiento con el que habla acerca de los archivos y los documentos, y también cómo destaca la importancia de ese trabajo interdisciplinar y en equipo que ha de presidir una actividad en la que están involucradas diferentes profesiones.


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¡Esta es su carta!: zarzuelas y documentos

Hoy, 22 de noviembre, los músicos están de fiesta. Coincidiendo con la celebración del día de santa Cecilia, patrona de los músicos desde 1594, se festeja la música y la actividad profesional llevada a cabo por los compositores e intérpretes que tiene en el pentagrama, la notación, los sonidos y los instrumentos su medio habitual de trabajo.

Gigantes y cabezudos Biblioteca Digital hispánica

En la Biblioteca Digital Hispánica podemos acceder a un gran volumen de partituras como la de Gigantes y Cabezudos

Con ese motivo tomamos prestada en el “El archivo: la gestión de la memoria” la célebre zarzuela Gigantes y cabezudos, obra lírica en un acto y tres cuadros con libreto de Miguel Echegaray y Eizaguirre. Su música es obra de Manuel Fernández Caballero (1835-1906), de cuya inspiración también salieron las melodías de títulos tan célebres como Los hijos del capitán Grant, El dúo de la africana o La viejecita. Gigantes y cabezudos se estrenó en el Teatro de la Zarzuela (Madrid), el 29 de noviembre de 1898. Estamos, por tanto, también ante la inminente y feliz celebración del 117 aniversario de su primera puesta en escena.

Pero ¿por qué Gigantes y cabezudos? ¿Qué relación existe entre la zarzuela y el ámbito documental? Las respuestas a estas preguntas hay que buscarlas en el inicio de la escena cuarta de la pieza musical. En ella Pilar, el personaje femenino principal cuyo amor por Jesús es el eje central de la trama, recibe una carta de su amado, ausente en la guerra de Cuba y canta la romanza “¡Esta es su carta!”. Pero, al margen de cuestiones argumentales, la presencia de esa carta, objeto que incluso podemos ver físicamente en manos de la protagonista sobre el escenario, es algo más que un recurso escénico.

María Rodríguez en el rol de Pilar. Teatro Calderón de Madrid (1995)

A través, no sólo de esta romanza, sino también de otras partes habladas con que cuenta la zarzuela, pueden ser descubiertas algunas de las características de la carta en cuestión, datos que nos ayudarían a completar –junto al título ya conocido- la hipotética descripción archivística del documento:

  • Se nos informa que la carta carece de fecha a través de un diálogo entablado entre Pilar y Pascual (escena quinta):

    Pilar: Está negra y arrugada,
    ya debe de tener fecha..
    Pascual: No la pone

    La fecha constituye uno de los elementos característicos de las epístolas, dispuesta bien en el encabezado o al final del cuerpo del texto. En este caso parece que no fue consignado este dato. Si tuviéramos que datarla, teniendo en cuenta que la trama coincide con la guerra de Cuba, muy posiblemente podríamos deducir que la misiva sería redactada en el año 1898. Es llamativo como la protagonista se hace eco de su antigüedad aludiendo a lo arrugada y machada que ésta se encuentra. Un método muy poco científico, es verdad, pero sirve al autor para representar el paso del tiempo y explica la demora de un año en que, según parece, aquélla ha tardado en tener noticias de su enamorado.

  • “Las cuatro caras / llenas están.” Estos versos cantados por Pilar en la romanza que nos ha servido como punto de partida, nos ayudan a conocer el volumen, el número de cuartillas o folios, que tiene el documento en cuestión. Si “…las cuatro caras están llenas…” la carta ha de tener dos hojas, y su soporte será el papel.
  • “Esta es su firma”. Un breve verso también en la misma parte cantada nos ofrece una valiosa información. De esta forma, si esa es su firma estamos ante un documento, en principio, original y válido. La firma es uno de los elementos de validación que pueden estar presentes en los documentos y, desde luego, es el que por antonomasia está vinculado a las cartas. Esa firma indica que lo que está escrito en esa misiva lo ha plasmado o lo suscribe, valga la redundancia, de manera efectiva el remitente, con lo cual ya tenemos también el nombre del productor.
  • En otra de las secciones habladas de la zarzuela, en la escena quinta, Pilar, refiriéndose a la misma epístola, afirma:

    Pilar: ¡Que digan cosas tan buenas
    estos puntos y estos ganchos
    y estas patitas que cuelgan!
    .

    Con esos puntos, ganchos y patitas la protagonista se refiere a las letras que dan forma a cada una de las palabras que integran el mensaje remitido por Jesús. Con estos versos se profundiza en una de los temas tratados en la zarzuela que se hace manifiesto en ese “¡por qué, Dios mio / no se leer!” de la romanza. Las escasas posbilidades de instrucción de la mujer en el siglo XIX, especialmente en determinados sectores de la población, es criticada así en Gigantes y cabezudos. Pero no será el único instante de la obra en que surja la temática femenina. Ésta tiene su punto álgido en la jota “Si las mujeres mandasen”, en la que se pone en entredicho la escasa accesibilidad de la mujer a los puestos de poder y, al mismo tiempo, se critica la forma de gobernar de los hombres. Pero…esta es otra historia; muy interesante también, pero otra historia. (Sobre este aspecto recomendamos la lectura del post publicado en el blog “La reina de los mares“)

Pero… aquí estábamos tratando sobre la presencia de la carta en una obra musical. Ya lo habíamos visto antes en “La Traviata”. Ahora, nuevamente la carta sube a escena y se convierte en la protagonista de la acción. Da igual que la lea Violeta Valery con música de Verdi a que sean los sonidos de Fernández Caballero los que sirvan para expresar los anhelos de Pilar. Lo imporante es que la música y los documentos van de la mano. La carta da contenido argumental a la obra y el poder de la melodía consigue acrecentar los matices y las ideas contenidas en aquellos papeles. Porque, como siempre decimos, los documentos son un reflejo de la vida y de cualquier actividad , idea o actitud del ser humano.


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El valor [¿económico?] de los archivos

En los últimos tiempos es muy habitual leer entre las noticias del día artículos en los que se anuncia y comenta la puesta a la venta de un documento singular, una agrupación documental o, incluso, aunque es esto menos frecuente, las transacciones económicas que giran alrededor de un fondo documental completo. Todo ello teniendo en cuenta que no es la adquisición la vía de ingreso más habitual en los centros archivisticos, probablemente por el hecho de que se trabaja más con agrupaciones completas -menos integradas en los circuitos comerciales-, que con piezas documentales individuales que, salvo que vengan a completar un fondo preexistente del que fueron desagregados, tienen asociado el problema de la descontextualización.
vendidoAl margen de la polémica que suele acompañar a este tipo de actividades comerciales –tal como sucedió recientemente con la puesta a la venta de lotes de documentación del pintor Ràfols-Casamada–, llama la atención que el valor económico de estos objetos sea relativamente alto y se esté dispuesto a pagar una suma de dinero bastante elevada por ellos, y, sin embargo, esta actitud conviva con el escaso aprecio que habitualmente, y en general, se hace de los documentos. Éstos, por arte de magia, abandonan esa categoría de “papeles viejos” con la que habitualmente se hace referencia a ellos, para transformarse, en el contexto glamuroso de una exquisita subasta, en “documentos antiguos” de gran valor… de gran valor económico, claro está. Desde cientificos, como Einsten, hasta escritores, como García Márquez; desde miembros de la realeza, como Lady Diana, a actrices, como Marilyn Monroe; desde testimonios de notables hechos historicos hasta amorosas vanalidades… Sí, toda evidencia escrita no solo parece interesar, sino que ademas se convierte en “interesante”, cuando hay posibilidad de que proporcione una cantidad aceptable de dinero.
Pero echemos un vistazo a los precios en que en los ultimos tiempos han sido puestos a la venta algunos de esos valiosos documentos que abandonan su “polvorienta” realidad cuando el mazo del maestro de ceremonias de una subasta entra en acción o el experto en marketing, que también los hay, empiezan su campaña de venta. Es en ese momento cuando todos parecen descrubrir, utilizando un titulo muy televisivo, que dentro de cada documento hay una gran estrella:

  • En 2015 fue vendido en 3.060 € el primer lote de documentos del pintor Ràfols-Casamada
  • También en 2015 salieron a la venta por 56.000 € 34 cartas de Mallroy, primer alpinista en coronar en Everest.
  • La Casa de subastas Doyle (Nueva York, 2015) puso a la venta 25 cartas de amor de Frida Kalho a su amante Josep Bartolí, por un valor que se situó entre 80.000 y 120.0000 dolares.
  • Una Carta de Mozart fue vendida en octubre de 2015 en Boston por 217.000 dolares.
  • La Casa Bonhams ha sacado a subasta este mes de noviembre de 2015 el Prólogo escrito por Jorge Luis Borges para “Cronicas marcianas”, con un precio de salida entre 20.000-30.000 libras.
  • 27 cartas de Einstein fueron compradas por más de 420.000 dolares en junio de 2015 en la Casa de subastas Profiles in History (California).

Se gasta mucho dinero en la adquisición de documentos, de eso no cabe la menor duda. El interés real, el interés nacional, el afán coleccionista, la inversión económica  e incluso el fetichismo… cualquier cosa puede animar a comprar documentos. Es verdad que esa adquisición puede salvar en ocasiones el patrimonio documental y, en el mejor de los casos -unque no siempre-, puede facilitar que se haga accesible para todos. Pero, tal como afirmó la historiadora del arte Ángeles Alemán hace algunos años refiriéndose a las obras artísticas, “…no vale que la obra de arte [documento, en este caso] se haya convertido en el equivalente de un buen paquete de acciones…” (“El arte distorsionado”. En Rev. Vegueta, nº 0, p. 248). Ese valor económico tan elevado, ¿supone una contradicción con respecto a lo que se valora de manera real, incluso desde instancias oficiales, el patrimonio documental? ¿Por qué es tan complicado conseguir una subvención para conservar un patrimonio que, según todos los datos, tiene tanto valor? ¿Por qué no se invierte más en la adecuada preservación de un valor seguro como el documental?  Parece que en los entornos económicos son conocedores de la improtancia de este asunto… a ver cuando ese interés llega de manera real a otras instancias. Porque no sólo tienen valor las cartas de Lady Di o los prólogos escritos por grandes escritores. Hasta el más pequeño documento del más pequeño municipio ha de ser considerado un vestigio de nuestra historia y un depósito de nuestros derechos. El valor económico no es el único  que existe. Otros valores han de tomarse también en consideración, aunque no tengan tanto interés para los asiduos a las subasas. Pero.. ¡Cuánto podríamos hacer con 3 millores de euros -incluso con menos de la mitad- en cada uno de nuestros centros archivísticos!

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“La leyenda del ladrón”: el poder de los documentos

La Sevilla de finales del siglo XVI sirve como telón de fondo al desarrollo de la acción narrada en “La leyenda del ladrón”, novela escrita por Juan Gómez-Jurado y publicada en Leyenda del ladrón2012. No nos encontramos ante un relato en el que los archivos adquieran un papel principal. Sin embargo, la vida, amores y correrías de Sancho de Écija–un huérfano defensor de los desfavorecidos que sueña con llegar algún día a las Indias– está jalonada de instantes en los que los documentos se convierten en elementos esenciales para el desarrollo de la trama. Tanto es así, que el asunto central abordado en la narración –que no desvelaremos para animar a su lectura– se desarrolla a partir del robo de unos documentos.

El robo de documentos
La sustracción de un cartapacio de piel centra buena parte de la acción y desencadena los acontecimientos que cambiarán para siempre las vidas de Sancho de Écija y de Bartolo, un maestro de ladrones que abrirá los ojos del joven protagonista a una nueva Sevilla desconocida hasta entonces para el joven. Porque aquel hábil malhechor mostraría en el mismo entorno una nueva realidad ya que, com decía a su pupilo, sólo “…cuando aprendas a mirar, aprenderás a vivir…” (p. 132).
La carpeta robada contenía una serie de declaraciones juradas que ponían en duda la reputación de un miembro de la Casa de Contratación. Su hurto, por tanto, suponía un grave peligro, pues cualquiera podría tener acceso a aquella comprometida información. Porque sí…la trágica naturaleza de los hechos que desencadenará aquel robo pone de manifiesto lo importantes que son los documentos y la trascendencia que tiene dejar algo por escrito. En definitiva, como afirmó Francis Bacon, la información es poder, y, desde luego, ésta nunca tuvo tanta relevancia como en esta historia de ladrones.

Las cédulas de propiedad: los esclavos
La esclavitud está presente en la novela de manera reiterada. Por un lado, a través de la experiencia de Josué, un hombre raptado por negreros y vendido como esclavo en la capital hispalense. El encuentro de Sancho de Écija y Josué se produce cuando ambos están cumpliendo sus penas en galeras. Ahí, en un ambiente poco propicio, surgirá una estrecha amistad que sobrevivirá a su condena.
En la Edad Moderna, cada esclavo debía portar una cédula en la que quedaba reflejada a quien pertenecía. Este sistema de control queda perfectamente reflejado en la novela. “¿Y dónde está su cédula de propiedad?” Ante esta pregunta efectuada por un guardia en la puerta de la ciudad, la respuesta es clara: “…El escribano la está redactando…”. A través de esta contestación se afirma el importante papel que desempeñaban los escribanos en la génesis documental, especialmente en la conscriptio. Pero, no será esta la única ocasión en que aprezcan los escribanos en el relato…aunque, como veremos a continuación, no siempre relacionados con acciones lícitas.
Pero la esclavitud también es representada en esta obra por medio del personaje femenino principal: Clara, esclava de uno de los hombres de negocios más importantes de Sevilla. Ésta obtiene una opción de libertad a través del testamento otorgado por un médico del que es aprediz. Ese instrumento público adquiere un papel central en buena parte de la trama, estudiándose con detalle las condiciones y cláusulas del mismo, puesto que, como puede adivinarse, el amo no está dispuesto a perder su propiedad.

La falsificación de documentos
Es aludida en varias ocasiones en el texto. Primero en la Plaza de San Francisco se refiere a la expedición de un falso título de hidalguía: “…cerca de los puestos de los escribanos aquel señor engolado de las calzas le vende a un plebeyo de provincias un título de hidalguía igualito al que vendió ayer a otro tan plebeyo y tan bobo como ése” (p. 132).
Posteriormente, el acto de falsificación es mejor descrito. Así, un escribano entra en acción portando los instrumentos propios de su profesión “…su escribanía portatil, su resma de papel y sus frasquitos de bronce rellenos de tinta de varios colores…” (p. 391), realizando la acciones que definen su actividad: “…Tomó una pluma y la afiló con una diminuta navaja, atacando enseguida el papel con una caligrafía decidida y elegante…” (p. 391) ¿Letra procesal? Probablemente al ser éste el tipo de grafía generalizado entre los escribanos a finales del siglo XVI, espacio temporal en el que se desarrolla la acción de “La leyenda del ladrón”. Finalmente, el notario remata su faena: “…Tomó arena de un saquito y la espolvoreó sobre los papeles en los que había estado trabajando. Los sopló con cuidado, dejando que la fina arena absorbiese la tinta…” (p. 392). El resultado de su minucioso trabajo fue doble. De este modo, redactó el documento de compra de un esclavo, incluyendo un falso sello de la Casa de Contratación; y el documento privado por el que el esclavo compraba su libertad. Dos instrumentos escriturados que forman parte de la historia española de la Edad Moderna, en la que era frecuente la existencia de población esclava y, por tanto, también era habitual la documentación que su existencia generaba.

En definitiva, escribanos, falsificaciones de documentos, testamentos, cédulas de propiedad, cartas de libretad, declaraciones, tintas y papel se dan cita en “La leyenda del ladrón”, contribuyendo no sólo a ambientar lo narrado, sino a ratificar el importante cometido que desempeñan los documentos convirtiéndose en verdaderos reflejos de la propia vida, en tanto en cuanto en ellos son vertidos en forma textual los acontecimientos más importantes de nuestra existencia.


Nota: Las páginas aludidas en el texto se corresponden con la edición de la novela publicada por Círculo de lectores.


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Una vida: un archivo

En memoria de Asunción Fernández Brito, mi cuñada.
Tomando prestado el guión de
Lo Imposible: una de esas estrellas que, aunque se ha apagado, continará siempre brillando en el espacio.

Ese momento en que un ser querido deja de estar entre nosotros y pasa a estar para siempre en nosotros es, sin duda, una experiencia dura. La más dura, la más incomprensible, la más inabarcable… La vida se detiene en ese instante para todos. No existe el tiempo, y el espacio casi se diluye por un momento. Una profunda tristeza lo envuelve todo y sólo una mirada basta para que los sentimientos –cargados de impotencia y pesar- fluyan casi sin control. Esas sensaciones, no por ya conocidas, al haberlas vivido antes, son menos dolorosas. Por eso, cada vez que nos enfrentamos ante esta insoportable realidad sufrimos como la primera vez… porque siempre es la primera vez. Siempre es un nuevo nombre el que hay que pronunciar entre sollozos.

Los recuerdos se agolpan. Las imágenes se suceden: la primera ocasión en que nos vimos; su feliz boda; el más feliz aún nacimiento de sus hijas; las celebraciones familiares… Acontecimientos todos que, transformados en imágenes, forman parte de ese archivo personal que cada uno va construyendo a medida que transcurre el tiempo. Pero es éste un archvio peculiar: es un archivo vital formado –utilizando el lenguaje informático- por carpetas compartidas. Así, muchos –ella misma- compartíamos todas esas evocaciones de la realidad, todas esas imágenes, porque de una manera u otra todos consideramos en algún momento que eran dignas de permenecer siempre en ese archivo que alojamos en algún lugar de nuestros cerebros. La vida –la nuestra y la suya- se queda congelada en cada uno de esos instantes, de tal suerte que podemos recordarlos cuando lo deseemos o necesitemos. Porque sí, afortunadamente a medida que vivimos vamos construyendo un verdadero archivo que es enriquecido de manera mutua por todos los que convivimos, trabajamos juntos y disfrutamos o sufrimos algún momento en común.

No. Hoy no es un día feliz, pero sí un día cargado de positividad porque me cosidero privilegiado: he sido afortunado porque mi archivo personal ha crecido gracias a su experiencia, gracias a su vida, gracias a su ejemplo de lucha y valor. Hoy ya no está entre nosotros. Ahora está en nosotros. Su recuerdo, su vida y su experiencia forman parte ya de nuestra vida, de nuestra propia existencia, y por tanto, también de nuestro archivo. Es lo que sucede cuando alguien que ha formado parte de nuestras vidas permanece siempre en nuestra memoria. Es lo que debe suceder cuando alguien a quien queremos, después de una lucha feroz por vivir, al partir nos hace crecer.

19 de octubre: Día mundial contra el cáncer de mama


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La recuperación de la memoria (XI): dialogando con Katarzyna Zych, restauradora de obra gráfica y patrimonio documental

Reanudamos nuestra sección “La recuperación de la memoria” con la participación de Katarzyna Zych Zmuda, técnico en restauración de patrimonio documental y obras de arte sobre papel.

Katarzyna Zyck trabajando en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) (Fotografía de J. Bravo)

Katarzyna Zyck trabajando en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) (Fotografía de J. Bravo)

Esta restauradora, nacida en Cracovia (Polonia) y afincada en la isla de Tenerife (Canarias, España), es especialista en técnicas y arte oriental realizando un trabajo de fin de carrera  titulado “Etude, Conservation et Restauration d’un Paravent Pliant Japonais, Rokkyoku Byobu” (Institut de Formation de Communauté Français, de Belgique, diplôme de restauration d’œuvre d’art sur papier) . Desarrolla una dinámica actividad en el campo de la restauración y conservación de material sobre papel, compaginando el trabajo en su taller –establecido en Tenerife en 2002 bajo la denominación de “Papyri ARS” –, con la actividad docente, impartiendo cursos formativos sobre conservación y restauración del patrimonio documental, especialmente aplicación de técnicas japonesas en intervenciones de obra gráfica occidental.

Damos comienzo a nuestra charla…

¿Cuándo decidió que la restauración de obra gráfica sería su profesión? ¿Vocación o descubrimiento?
EN el taller

Katarzyna Zych en el taller

Fue un largo camino para encontrar lo que me gustaba de verdad, pasando por diferentes sectores, pero todo tiene un lado positivo. Puede ser que por esas experiencias yo tenga una visión diferente de los problemas. He sido maestra y he trabajado durante un tiempo con niños. También he sido responsable del área de eventos y exposiciones en un centro cultural y en una asociación de artistas en Cracovia. Siempre he querido encontrar algo que me gustara de verdad, ya que nunca lo tuve claro; siempre me interesaron muchas cosas. Mi vida me llevo muy lejos de mi casa, con lo que gané nuevas ideas y nuevas experiencias. Fue en ese momento cuando empecé a estudiar pintura, dibujo, grabado y, finalmente, restauración. En principio me interesaba más la pintura, pero el destino me puso en el camino de la carrera de restauración de papel. Fue como una invitación, o más bien como un empujón, que me decía: pruébalo. Valieron la pena la espera y la búsqueda hasta ese momento. Desde que comencé con esto me interesé por el arte oriental y las técnicas orientales, que se convirtieron no sólo en parte de mi aprendizaje y de la búsqueda del conocimiento y de sus aplicaciones a la restauración occidental, sino que pasó a ser la pasión de mi vida.

Desde el año 2002 trabaja en Tenerife. Mi percepción, por lo menos en mi ámbito geográfico canario, es que hay pocos restauradores de obra gráfica ¿Cree que es así? ¿A qué puede deberse?

Durante mucho tiempo fue así. Al estar en una provincia, los restauradores de obra gráfica tienen que formarse fuera de las islas y es una carrera hasta ahora muy poco conocida. Por otro lado, la gente que viene de fuera no suele aguantar mucho en las islas o por lo general tienen miedo a que no exista un volumen de trabajo considerable y constante, o que éste incluso sea de poco valor o centrado en obras de escasa importancia. Sólo en determinados casos los restauradores son capaces de mudarse a las islas, como cuando se les oferta una plaza fija de trabajo. Difícilmente lo hacen por iniciativa propia, tratando de abrirse su propio camino profesional aquí. Recuerdo un día en el que tuve de visita en mi taller a dos restauradores, uno de Madrid y otro de Alemania, que se sorprendieron al ver obras de cita 1mucho interés: no les cuadraba con la idea preconcebida que tenían de lo que podía significar restaurar en Canarias. Puede deberse también a que existen restauradores de otras especialidades que intervienen sobre las piezas en papel, aunque, por norma general, estas actuaciones van en detrimento de la conservación de las propias obras. Además, a nivel global existen muchos menos restauradores de obra gráfica que en otras especialidades de restauración. Si esto lo extrapolamos a Canarias, donde no existen centros formativos específicos de restauración de obra gráfica, los números salen solos.

Pero la situación está cambiando. Aunque tenemos carreras nuevas y poco definidas, existen muchas posibilidades de especialización con los masters. No sabría decir si esto es positivo. Donde yo me formé, y desde hace ya muchos años, especializarse en una disciplina concreta de restauración es lo más normal.

Con la puesta en marcha del taller Papyri ARS en 2002 se vino a llenar un vacío existente en la isla de Tenerife en el ámbito de la restauración de obra gráfica. De una manera general, ¿cuál sería su valoración general sobre el estado de conservación del patrimonio documental en las Islas? ¿Existe interés real de las instituciones por la restauración del patrimonio?
documento

Laminación estilo japonés de dos capas con papel fino de 3 g. Documento restaurado por Katarzyna Zych.

No es la primera vez que valoro el estado del patrimonio documental en las islas. Se puede concluir que hay poco dinero y falta de interés en invertir sobre los sistemas de conservación, y todavía menos en la restauración del patrimonio documental. He realizado numerosos informes, proyectos, estudios y siento que es como luchar contra los molinos. En las islas tenemos un patrimonio documental y artístico muy interesante. A menudo todavía nos podemos sorprender de las piezas tan valiosas con las que nos encontramos en colecciones públicas o particulares. Mi experiencia, a nivel público, es que hay más interés en la mejora de determinadas obras, cita 5que son seleccionadas de las colecciones cuando llega el momento de realizar una exposición pública, y no parecen interesar tanto muchas otras obras que serían realmente las que necesitarían de una intervención más inmediata. Evidentemente hay que decir que hay muchas personas que trabajan metódicamente en la mejora de sus colecciones, granito a granito, pero es necesario concienciar más sobre conservación, especialmente con el clima que tenemos aquí, tan destructivo para el papel.

Ha trabajado en diferentes países de Europa ¿Qué diferencias encuentra –si las hay– entre el estado de la restauración en Holanda o Bélgica con respecto a España? ¿Es mejor conocida la restauración de obra gráfica en otros espacios geográficos? ¿Son mejor valorados los restauradores?
Katarzyna Zych retrato

Katarzyna Zych durante el curso en AFEDA (Madrid, 2013): “Aplicación de técnicas orientales en conservación y restauración de libros”

Hubo un momento, especialmente en Holanda, en que cada museo, archivo o biblioteca importante tenía taller y restauradores propios. Con la crisis que aún vive Europa, algo ha cambiado. Es curioso que cuando me encuentro con restauradores del norte o colegas que han estudiado allí, siento que tenemos las mismas bases de preparación o que compartimos unas premisas básicas muy sólidas. En España he sentido muchas diferencias al llegar. Evidentemente todo esto va cambiando y Europa se globaliza.
Por lo general, hay menos interés en este tipo de estudios; no solo por desconocimiento, sino por la dificultad del trabajo y puede que también por el menor valor de la obra gráfica con respecto a otras disciplinas artísticas. En cualquier caso, creo que los restauradores de papel son más valorados en el norte de Europa. En España y especialmente en las islas nos cuesta dar valor a las personas preparadas, con conocimientos, etc. Fácilmente damos valor a lo que es de fuera y no vemos lo que tenemos a nuestro alrededor.

¿Cuál es el mayor reto al que se ha enfrentado en su vida profesional?

El reto que más ha influido en todo mi trabajo fue la restauración de un biombo tradicional japonés de seis paneles del siglo XIX. Fue el trabajo más complejo, y desconocido para mícita 2 en su momento, por carecer de toda la información sobre su estructura y las técnicas empleadas en su elaboración. El reto fue empezar a estudiarlo antes de tocarlo y aprender todas las técnicas orientales para entender los problemas y poder intervenir de manera adecuada. Con este trabajo aprendí y llegué a entender muchos de los procesos tradicionales (que al principio parecen un tanto ilógicos desde el punto de vista de un restaurador occidental), las características de los materiales japoneses, etc

Restaurando de un biombo.

Restaurando un biombo.

Ese fue el principio de mi trayectoria. Estoy segura de que si no hubiera hecho este trabajo, mi visión de la restauración habría sido totalmente diferente. Hubo otras muchas obras y muy complicadas, en las que he podido aplicar lo aprendido hasta entonces y continuar aprendiendo de los nuevos problemas y soluciones.

Cada caso tiene su propia identidad y dificultad. Realmente para mí, y lo que me encuentro a diario en mi trabajo, son las obras de arte sobre papel, y en especial en arte contemporáneo, las que requieren mayor estudio y necesitan de una atención más profunda. Esto se debe a que los propios artistas, a la hora realizar sus creaciones, obviamente no se paran a pensar en la calidad de los materiales que emplean, la compatibilidad estructural que puedan tener estos materiales entre sí a lo largo del tiempo, la durabilidad de una determinada técnica pictórica, etc. En cuanto a retos, no me gusta destacar las obras de los autores más importantes o de los grandes maestros del arte. Para mí cada pieza tiene el mismo valor y necesita de la misma atención en el momento de la intervención. No por restaurar un Goya o un Picasso el trabajo es más interesante. A veces un sencillo plano local antiguo, totalmente deteriorado, recuperarlo puede ser un gran reto cuando veo que se me deshace en las manos.

Agua, fuego, xilófagos, tintas, acción antrópica… ¿qué agente cree que es más nocivo para el documento?

Seguramente todos diríamos que el hombre, ya que somos quienes ponemos las reglas y también quienes las incumplimos sistemáticamente en todas las áreas. Mi experiencia en las islas también me ha dejado ver que aquí las condiciones ambientales están lejos de ser las óptimas para la conservación de las obras y que por tanto pueden ser la causa la más destructiva. Si en el clima subtropical que tenemos veo tantos problemas a diario, no quiero ni pensar cómo puede llegar a deteriorarse el soporte de papel en los climas tropicales. Es evidente que también en caso del papel, el uso de materiales con alto grado de acidez provoca muchos deterioros. Si a esto sumamos unas condiciones ambientales extremas, el problema se duplica. Pienso que dependiendo de dónde se encuentren las colecciones, en qué parte del mundo, y si las condiciones ambientales están bien o mal controladas, es lo que más influye sobre el deterioro de papel; además de manera brutal. Esto mismo lo he visto también en el norte de Europa, donde las condiciones ambientales son totalmentecita 3 diferentes y las degradaciones por estas causas no son tan extremas. Mientras que allí he visto casos de foxing de forma esporádica, aquí este tipo de degradación es el problema de cada día. Aunque en Bélgica puede llegar a llover 300 días al año, nunca vi tantos problemas con diferentes tipos de hongos, foxing, etc. como aquí. Después de trabajar durante 15 años en Tenerife, creo que las condiciones ambientales son primordiales para las obras. Tampoco hay que olvidar el deterioro por la radiación UV. Los niveles de radiación aquí no tienen nada que ver con los que podemos encontrar en otros lugares de Europa, y esto también es una de las causas más destructivas del papel, además a nivel estructural, afectando directamente a la celulosa. Cuando tenemos soportes muy afectados a veces no es posible la manipulación ni la limpieza y los procesos de restauración son sumamente complicados.

Su vinculación con los sistemas de restauración orientales es conocida por todos ¿Cómo entró en contacto con este tipo de sistemas? ¿Qué aportan estos sistemas a la restauración occidental?

Mi interés por el arte oriental surgió gracias a una querida amiga, belga, historiadora del arte y que lamentablemente ya no está con nosotros, que me enseñó muchísimo y me trasmitió el gusto por aprender lo desconocido en el terreno del arte. Así que desde que comencé mis estudios tuve mucho interés por todo lo oriental, llegando finalmente a desarrollar el trabajo de fin de carrera sobre biombos japoneses, realizando la restauración completa de un biombo del periodo Menji. Durante este trabajo me encontré con la restauradora Sandra Grantham, especialista de arte oriental en el Victoria and Albert Museum de Londres, que se encontraba en ese momento terminado una tesis doctoral sobre biombos y técnicas orientales. Una gran coincidencia. Sus enseñanzas fueron una gran ayuda para mi, ya que en la literatura técnica internacional no existían en ese momento muchos trabajos escritos sobre estos temas. Tampoco había posibilidades de asistir a cursos específicos de técnicas orientales. Posteriormente si pude participar en varios cursos sobre restauración y conservación de soportes de papel y de seda, montajes tradicionales de rollos o biombos organizados por el National Research Institute for Cultural Propeties de Tokyo, entre otros.

Taller

Taller “Papyri ARS”

Así que durante algún tiempo fui adquiriendo experiencia sobre intervención en obras orientales, utilizando técnicas tradicionales de restauración, conservación y montaje. Lo interesante de todas estas técnicas es que evolucionaron en oriente durante más de mil años y se siguen empleando en la actualidad con total garantía en la restauración de obras orientales. Conocerlas me ha permitido iniciar la búsqueda de nuevas soluciones para el tratamiento de obra gráfica de distinta naturaleza y origen. Así, por un lado, promuevo la aplicación de estas técnicas ancestrales a la conservación e intervención en obra gráfica occidental, en obra contemporánea sobre distintos soportes (papel, cartón o derivados), en el montaje de obras de gran formato o en la encuadernación occidental tradicional. Por otro lado, me permite también estudiar las obras orientales y, en el caso de que requieran de una intervención, acudir a los protocolos de tratamiento tradicionales o modificarlos. Me refiero a que puedo acometer una determinada aplicación desde el punto de vista de un restaurador occidental. Hay muchos pasos en los procesos tradicionales que no coinciden con los conceptos de la conservación y la restauración preventiva occidental. Por ejemplo, en el caso de la restauración de un rollo antiguo japonés: en occidente se plantearía siempre la necesidad de conservar todo el montaje tradicional, en Japón en cambio se optaría por eliminar el montaje original dañado para reponer uno completamente nuevo. Esto se debe no sólo a una disparidad de criterios de conservación, sino también a las dificultades que tenemos en occidente para acceder a todos los materiales necesarios para hacer una restauración “a la japonesa”. Hoy, los sistemas tradicionales japoneses son la base de la restauración contemporánea occidental.

En el año 1972 Ben Johnson publica por primera vez algunas posibilidades del uso de técnicas de montaje orientales en el mundo occidental. Unos 10 años más tarde, fueron Merryl Huxtable y Pauline Weber quienes adaptaron algunas técnicas al caso de las obras gráficas.

En cuanto a materiales occidentales, existen pocos papeles recomendables para su uso en restauración. El uso de papeles orientales a base de kozo es una parte importante del trabajo de un restaurador de obra gráfica. Esto se debe a las características específicas de su fabricación: fibra larga, falta de reapresto, gramaje bajo, etc; algo que es imprescindible en los tratamientos de refuerzo del soporte del papel.

Curso, conferencias y taller impartido por Katarzyna Zych sobre Artes tradicionales japonesas.

Curso, conferencias y taller impartido por Katarzyna Zych sobre Artes tradicionales japonesas.

Las técnicas tradicionales japonesas son fundamentalmente manuales, artesanales. Con algunas modificaciones pueden ser aplicadas en la obra gráfica, pero siempre con la idea de que son procesos tradicionales específicos para soportes de papel (kozo, misumata, gampi) o seda. Así que en el momento de intervenir obras sobre papel oriental o seda hay que acudir a estos sistemas. Tratar estas obras con sistemas occidentales podría ser contraproducente. Y viceversa: para aplicarlas en el tratamiento de soportes occidentales hay que pensar muy bien de qué manera hacerlo, ya que sus características son muy distintas. Tomando un ejemplo concreto, como la técnica de limpieza por capilaridad – facing: mientras en el caso de un soporte oriental prácticamente no podemos recurrir a ningún otro tipo de limpieza, no siempre podremos aplicar este tratamiento a soportes occidentales.

Algunas otras técnicas como la laminación o el secado en tensión son otros ejemplos que han nacido hace muchísimo tiempo en oriente, empleados para papel oriental o seda por sus características muy específicas. A la hora de aplicarlas en obra occidental de nuevo hay que ser conscientes de esto. Así la laminación será siempre una parte imprescindible del tratamiento de una obra japonesa para poder aplanarla y proceder al montaje, mientras que en Occidente se procederá al refuerzo mediante laminación sólo en casos de deterioro importante del soporte original.

Se podría hablar mucho sobre todo esto, aunque sólo quería hacer aquí una pequeña síntesis sobre este tema fascinante.

En los estudios de documentación se insiste muy poco en la conservación del material documental. De hecho, no hay demasiadas materias alusivas al tema en muchos de los grados ofertados ¿cree que los archiveros y bibliotecarios deberían tener más formación en este campo?

Es verdad, los archiveros y bibliotecarios que tienen interés en estas cuestiones tienen que buscar la información por sus propios medios o seguir cursos específicos de conservación. Los grados deberían tener asignaturas que permitieran adquirir conocimientos básicos cita 6para el mantenimiento y la conservación de diferentes materiales documentales. De hecho, en muchas ocasiones hemos organizado cursos formativos de conservación preventiva o de planificación de desastres a petición de los propios bibliotecarios, además de talleres abiertos al público en general o restringidos a los trabajadores de centros que han decidido dar una formación adicional a su personal.
En mi opinión, no solo necesitaría de esta formación el personal de bibliotecas y archivos, sino igualmente el personal de museos, o incluso los propios artistas deberían tener nociones sobre los materiales a emplear y modos de conservar sus propias obras. Así que también hay muchos artistas que tienen esta sensibilidad y se acercan para tener más información sobre materiales, sistemas de montaje, conservación, etc., ya que en ocasiones aparecen problemas en sus obras al poco tiempo de crearlas.

En los últimos tiempos se discute mucho sobre el empleo de guantes en la manipulación de los documentos ¿Cuál es tu opinión sobre esta práctica? ¿Considera innecesario el empleo de guantes?
Katarzyna Zych impartiendo un curso en la Bibliotea Nacional de Cataluña.

Katarzyna Zych impartiendo un curso en la Bibliotea Nacional de Cataluña.

He visto muchos casos de deterioro de capas pictóricas causados por no usar guantes o por usarlos de manera inadecuada. También es muy importante el tipo de guantes a emplear en función del tipo de obra y proceso. Pienso que lo más importante es que exista conciencia sobre el posible efecto del uso o no uso de guantes en la manipulación de obras. Para un restaurador esto estará claro y sabrá en qué momento podrá decidir usarlos o no, ya que podrá haber algún tratamiento que no se pueda efectuar con o sin ellos. Lo más importante será el uso de protección por parte de los que custodian los documentos, de aquellos que lo consultan y de las personas que realizan los montajes. Y cuando digo protección no me refiero únicamente a guantes, ya que alguien que consulta un documento no necesariamente sabrá usarlos de forma adecuada. En estos casos siempre será mucho más fácil proporcionar algún otro tipo de protección a la obra, como una cobertura transparente si fuera posible.

¿Restauración tradicional o restauración/retoque digital?

Son dos conceptos muy distintos y en mi opinión con finalidad diferente. La restauración tradicional es muy importante para conservar nuestro patrimonio documental para el futuro. La restauración/retoque digital es muchas veces imprescindible simplemente para reponer la funcionalidad de un documento, como pueda ser la visión de una imagen en fotografía o la legibilidad de un texto. Me parecen técnicas que pueden ser totalmente complementarias.

Administra un sitio web y un blog, Papyri ARS, ¿qué importancia concede a la difusión digital de la restauración de obra gráfica? ¿Es una buena herramienta para divulgar la profesión? ¿Es una buena plataforma para obtener clientes o éstos llegan por otras vías más tradicionales?

Logo PapyriarsEn los últimos años la tendencia es mejorar resultados de comunicación a través de las redes sociales para llegar a mucha más gente. Sin ninguna duda eso es ahora más importante que disponer de una página web convencional, pero también hay formas de vincular los dos canales y facilitar el acceso de las redes a la web y viceversa. Las cosas siguen cambiando. También surgen otras plataformas a nivel profesional, como LikedIn, que facilitan los contactos, el acceso a publicaciones, la información sobre eventos (congresos, jornadas, cursos, reuniones, etc). Y todo esto seguirá cambiando y habrá que mantenerse atento a las nuevas vías de comunicación. He tenido contactos de clientes y profesionales de distintas partes del mundo. Contactos inmediatos que antes eran impensables.
Es verdad que en los comienzos de cualquier profesional, para obtener clientes lo mejor es hacerse conocer a través del propio trabajo, con el “boca a boca”. Recuerdo al principio dejar mis ofertas profesionales en muchas instituciones y galería y no tener ninguna respuesta. Después de años de trabajo la gente te va conociendo y es muy diferente.

Papyri ars cabeceraHay varias vías para la divulgación de la profesión: la primera podría ser la de la propia empresa. con el trabajo diario. La segunda sería la vía de las relaciones entre profesionales,la adquisición de nuevos conocimientos, las publicaciones propias, el reconocimiento del trabajo a través de ellas, la docencia, etc; y la última, la del contacto con los jóvenes y los más pequeños. Pienso que para divulgar esta profesión y enseñar a cuidar nuestro patrimonio documental deberíamos empezar desde muy temprano, a nivel de enseñanza primaria o secundaria. Y esto lo he intentado llevar a cabo. La idea surgió con mi hija cuando, siendo aún pequeña, su profe le enseñaba a reparar todo con cinta adhesiva. Reaccioné en modo “restaurador”: ¿Cinta adhesiva? ¡No, por favor! Comencé entonces a trabajar en la idea de realizar talleres para niños. El último fue organizado para el Día del Libro, en La Fundación Cristino de Vera en La Laguna (Tenerife).

 Muchas gracias Katarzyna.


Ha sido esta una conversación interesante tanto para conocer mejor el trabajo desarrollado por esta importante restauradora, como para tener una visión general sobre el estado de conservación del patrimonio documental y gráfico en nuestro entorno insular. A través de sus respuestas comprendemos mejor la complejidad que encierra la adecuada preservación de los documentos. Y, desde luego, no podemos terminar sin valorar su gran trabajo en la introducción en España de los sistemas orientales. Sin duda es una de las artífices de que Occidente restaure con valores, técnicas y materiales orientales.

Si quieres conocer mejor la actividad desarrollada por Katarzyna Zych puedes acceder a los siguientes publicaciones y enlaces relacionados con cursos recientes impartidos:


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Las huellas del éxodo: el archivo de los refugiados

El dramático éxodo sirio –representado de una manera muy triste por la fotografía del pequeño Aylan–, ha sido, sin duda, la noticia más importante de las últimas semanas. El masivo traslado de población a largo de miles de kilómetros ha sido una llamada de atención hacia la población mundial y, al mismo tiempo, ha servido para poner a prueba el compromiso y los discursos de los gobiernos de toda Europa. En una impactante fotografía –que es sólo la punta de ese sombrío iceberg del terror vivido en Siria, Afganistan, Eritrea, Nigeria…– ha quedado reflejada la desolación, la tristeza, el desánimo, el miedo, el odio, la vergüenza… convirtiéndose, paradójicamente, esa precoz muerte en una simbólica reivindicación de la vida. Es esta una imagen –junto a otras muchas de trenes y caminos atestados de seres humanos que lo han perdido casi todo huyendo de la guerra y buscando una vida mejor-, que hay que guardar en la retina porque de ellas hay mucho que aprender.

Este cruel trasiego de población generará infinidad de fotografías y gran cantidad de imágenes en moviento, unas veces tristes porque reproducen el caos, pero otras ocasiones alegres porque representan la llegada al destino deseado o la ayuda recibida por sus nuevos vecinos. El éxodo será también el origen de numerosos discursos y un sinfín de declaraciones oficiales de dirigentes de todo tipo de instituciones municipales, nacionales y supranacionales. Será el germen de cartas familiares, de diligencias, de autos judiciales, de solicitudes de asilo, de permisos de residencia. Será el punto de partida de conversaciones y de historias personales que se transmitirán, de manera oral, de generación en generación. Será también el motivo de infinidad de artículos, libros y reflexiones.

Archiveros sin Fronteras España (AsF): organización sin ánimo de lucro, para el desarrollo de proyectos de cooperación y solidaridad del ámbito de la archivística y el patrimonio. documental.

Archiveros sin Fronteras España (AsF): organización sin ánimo de lucro, para el desarrollo de proyectos de cooperación y solidaridad del ámbito de la archivística y el patrimonio. documental.

Toda esta documentación, fruto de la guerra y la destrucción, pero también de la esperanza, quedará guardada en diferentes archivos formando parte de fondos públicos y de colecciones privadas. Los vestigios de esta tremenda historia -además de los existentes en sus países de origen que también es necesario preservar- quedarán disgregados en diferentes depósitos, en diferentes ciudades, en diferentes países, en diferentes viviendas familiares… Fragmentos documentales que no serán otra cosa que un reflejo de unas vidas también descompuestas, rotas y fragmentadas.

En el archivo quedan para siempre las imágenes, los sonidos, los textos, las palabras de este éxodo, como ya han quedado preservados otros que se dieron en el pasado. El archivo –donde debería resguardarse tanto lo que hemos visto como lo que no ha sido publicado ni dado a conocer-, se convierte en un medio a través del que conocer, pero también en un vehículo mediante el que aprender a no caer –o al menos intentarlo– en los mismos errores. Los archivos nos recuerdan el pasado porque en algún momento hubo alguien que se interesó por conservar el presente, aunque este presente nos resulte amargo, deplorable y vergonzoso.

Ante la magnitud de un drama humano de este calibre, en el que están en juego las vidas de muchos seres humanos, a algunos podrá parecer hasta cierto punto frívolo o secundario que alguien se ocupe de la importancia de preservar la documentación de la tragedia. Pero… ¿cómo si no dejar constancia de los acontecimientos sucedidos? ¿cómo obviar el hecho de que los archivos surgen para conservar, antes que nada, un presente con suficiente entidad como para pasar al futuro?

La vida demuestra ser muy dura en algunas ocasiones hasta tal punto que, como escribía Juan Cruz, “…la muerte de un niño es una afrenta, un grito de la vida contra la muerte…” (Un niño es el mundo entero, El país, 4 septiembre 2015). Pero esa vida, ese grito, también han de quedar vivos en los archivos en memoria de esos otros que, desafortunadamente, ya no podrán vivirla pero sí gritar su verdad a través de los documentos. Así, salvaguardando el presente, se podrá reconstruir su historia en el futuro, pero, sobre todo, conservando su memoria, podremos aprender y, así, alcanzar algún día un mundo mejor. Lo han perdido casi todo: no permitamos que también pierdan parte de su memoria.

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Diálogos cinemarchivísticos: Notting Hill

Damos comienzo hoy a una nueva sección en “El archivo: la gestión de la memoria“. Continuando con nuestro interés por difundir los archivos y la archivística, poniéndolos en relación con otros ámbitos de la cultura, presentamos nuestro primer Diálogo “cinemarchivístico”. Bajo este título presentaremos de manera periódica conversaciones que forman parte de guiones cinematográficos en los que se menciona los archivos o se trata, de manera directa o indirecta, sobre la realidad archivística. En este sentido,  a pesar de que muchas películas en sí mismas no abordan estas temáticas como materia principal, no es menos cierto que son numerosas las ocasiones en que los archivos y los documentos salen a relucir en diálogos o imágenes que ayudan a contextualizar mejor las escenas y tramas centrales. Porque, como hemos afirmado en otras ocasiones, el archivo forma parte de la vida -es la vida misma reflejada en otros soportes- y, como tal, no debe extrañar que también salgan a relucir en los films y series de televisión.


Comenzamos esta sección con un breve diálogo extraido de la película Notting Hill ( o Un lugar llamado Notting Hill) , dirigida por Roger Michell, con guión de Richard Curtis, y estrenada en 1999:

William ThackerLos periódicos de hoy llenarán los cubos de la basura de mañana.
Anna Scott: ¿Qué dices?
William ThackerPues que solo es un día…mañana estos periódicos estarán en la basura.
Anna Scott: Veo que no lo entiendes…Esta historia será archivada y cada vez que alguien escriba cualquier cosa sobre mí sacarán estas fotos. Los periódicos son para siempre


cartelLa escena es potragonizada por los dos personajes principales: Anna Scott (Julia Roberts), una actriz de éxito, y Wiliam Thacker (Hugh Grant), un librero que regenta una librería de guías y libros de viajes. Entre ambos surge una complicada historia de amor que se verá marcada por la incomodidad que produce la visibilidad pública que posee, muy a su pesar, la afamada actriz.

Es precisamente en ese contexto de contrariedad frente al constante acoso de los periodistas sobre su vida privada lo que va a dar lugar al diálogo cinemarchivístico de hoy. Así, los periodistas sorprenden a la estrella de cine y descubren su incipiente historia de amor, situación que produce un gran enfado sobre una Anna Scott que conoce el papel trascendental que tiene un documento gráfico o una información escrita sobre su persona ¿Por qué? Porque tal como ella misma afirma, frente a la ingenuidad de su acompañante, una vez que la historia (la fotografía, la información, los documentos) son archivados siempre podrán salir a relucir de nuevo. Es evidente que aquí, “archivado” lleva aparejado no solo instalar el documento en un lugar determinado, o conservar un recorte de periódico, sino, sobre todo, proporcionar las herramientas adecuadas -instrumentos descriptivos- que faciliten su recuperación a través del tiempo, eje central del trabajo del archivero, y en general de todos los profesionales de la documentación e información.

Por otro lado, a pesar de ese uso tan prosaico que concede Wiliiam Thacker a los periódicos viejos, nuevamente la actriz está ahí para dejar claro que “…los periódicos son para siempre…” Y así es… los periódicos se conservan dando forma a colecciones de gran valor para el mejor conocmiento de nuestra historia. Al margen de su preservación en hemerotecas, todos los archiveros hemos tenido la oportunidad de comprobar cómo son numerosos los periódicos que integran expedientes y documentos de archivo. Y sí… son para siempre porque, una adecuada gestión técnica y documental de los mismos -ya sea de manera exenta, en hemerotecas o en colecciones archivísticas personales, o formando parte de documentos compuestos-, porporciona la posibilidad de recuperar la información que contienen con relativa facilidad. Un ejemplar puede terminar en el cubo de la basura, pero -por la naturaleza múltiple del periódico-. otros muchos se mantienen vivos gracias a la actuación de los archiveros y documentalistas.

Este primer Diálogo cinemarchivístico tiene un único ganador: Anna Scott, que a pesar de no ser profesional de la información y documentación, sabe reconocer el papel trascendenal que tiene conservar y hacer accesibles los documentos.



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“La princesa Paca”: el amor en el archivo

“…Con obligada serenidad enviaba cartas más a menudo a Rubén,
y éste le respondía en afecto y correspondencia.”

“La gran pasión de Rubén Darío”. Este subtítulo disipa cualquier duda sobre el contenido de la historia que, página tras página, vamos descubriendo a través de la lectura de “La Princesa Pacaprincesa Paca”. En efecto, como habrán adivinado, el eje central de la narración –además de la interesante trayectoria vital de la protagonista-, no es otro que el amor. Así, los autores de la novela –Rosa Villacastín, nieta del personaje principal de la historia, y Manuel Francisco Reina–, detallan la intensa vida que compartieron el llamado “Principe de las letras castellanas”, el escritor Rubén Darío (1867-1916), y Francisca Sánchez (1879-1963), su “Princesa Paca”, una mujer que, tal como afirman los novelistas y queda patente en la obra, vivió y amó por sí misma, superando los usos, obligaciones y tópicos propios de la época que le tocó vivir.

Al margen del interés que presentan tanto esta realidad novelada como la descripción de los ambientes literarios y de la realidad política de principios del XX, nos detendremos, como solemos hacer en “El archivo: la gestión de la memoria”, en los contenidos archivísticos y documentales que están presentes en esta novela publicada (1º edición) en el año 2014 por Plaza & Janes. Porque es imposible hacer referencia a “La princesa Paca” sin aludir a los documentos que sirven de punto de referencia y actuan como fuente de inspiración para relatar esta apasionada y “principesca” historia de amor .

La carta de amor: fuente de la novela
De este modo, no podemos hablar de “La princesa Paca” y no hacer referencia a los casi 6.000 documentos que dan forma al archivo personal del escritor nicaragüense, conservado en la Universidad Complutense de Madrid desde 1956 a raíz de la donación efectuada por la propia protagonista de la historia. Pero… de la misma manera, no es posible enfrentarse a esta historia sin conocer esos otros documentos -más interesantes si cabe en este caso particular-, que no fueron entregados a la citada institución. Porque, no en vano, lo narrado está basado en una serie de cartas de las que su propietaria nunca se desprendió porque eran un contundente símbolo del amor que la unió al célebre escritor. La relación epistolar entre ambos debió ser, a tenor de lo relatado, muy abundante. Así, Francisca “…Con obligada serenidad enviaba cartas más a menudo a Rubén, y éste le respondía en afecto y correspondencia”, llegando Darío a pedirle más adelante “…Escríbeme las más cartas que puedas…” Las cartas unían a los dos amantes. Aquellas misivas eran una forma de reducir la distancia que los separaba cuando uno estaba en París y la otra en Madrid. Esas once cartas que no fueron donadas con el resto del lote de documentos personales de Rubén Darío se convierten en verdaderas protagonistas de la historia. Su transcripción –y también su reproducción gráfica- nos hace partícipes del sentir y el pensar del escritor. Esas palabras no son “novela”, son fruto de la inspiración personal y, por tanto, una proyección real de los personajes implicados. A través de ellas no sólo conocemos mejor al remitente, Ruben Darío, sino también a la receptora, Francisca Sánchez.

La carta… siempre la carta. Es esta una tipología documental muy bien representada en la mayor parte de los archivos personales. Si consultamos el cuadro de clasificación de cualquier archivo privado encontrremos una sección o, como mínimo, una serie documental, que se identifique con la correspondencia. Ya sea remitida o recibida siempre nos ofrecerá una información de primer orden para el mejor conocimiento del titular de cada fondo o colección documental. Pero no será un conocimiento superficial el que nos proporcionará la epístola. La carta personal es un reflejo de lo más íntimo de cada uno de sus redactores. Sobre una cuartilla o un folio se proyectan las alegrías, los pesares, las novedades, los proyectos, las ideas y, por supuesto, el amor. Este último sentimiento tan íntimo, tan personal, se hace público así en el archivo. En decenas de salas de consulta de archivos de cualquier parte del mundo, en los rostros de los lectores e investigadores se dibujará una leve sonrisa de complicidad con los enamorados que se cartean o se humedecerán los ojos ante la noticia de una inminente ruptura. En ese momento el amor vivirá en el archivo porque, una vez más, en el archivo residirá la memoria, pero, sobre todo, en el archivo estará la vida. Nada más expresivo de la vida que ese amor al que podemos hacer revivir en cada lectura de una carta.


He aquí algunos ejemplos de ese impulso amoroso y vital que reside en los documentos de archivo:

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