8 de marzo: Alicia Batista Couzi, una mujer de Cultura

El día 8 de marzo está íntimamente ligado a la reivindicación y valoración de la actividad laboral desarrollada por las mujeres. Lo que empezó siendo el día de la mujer trabajadora ha derivado en la celebración del “Día Internacional de la mujer”, sin que por ello haya disminuido, no obstante, el interés por visibilizar a la mujer como un importante activo en todos los ámbitos del trabajo. Hoy no hablaremos de archivos… pero sí de Cultura, ámbito muy vinculado a la archivística.

Alicia Batista Couzi © Nacho González

Alicia Batista Couzi
© Nacho González Oramas

Porque hoy no podemos dejar pasar este día sin dedicárselo a una de esas mujeres que desde la esfera de la Cultura ha desarrollado durante muchos años en Las Palmas de Gran Canaria –y por extensión en el resto del Archipiélago–, una constante actividad en la gestión, defensa y, sobre todo, en la difusión del patrimonio cultural. Nos referimos a Alicia Batista Couzi que, tras 11 años al frente del Área de Cultura de la Fundación Mapfre Guanarteme (Las Palmas de Gran Canaria), ha concluido su actividad laboral el 28 de febrero de este mismo año.

Conocí a Alicia Batista allá por el año 1994 sentado en torno a una mesa de trabajo en el Centro Atlántico de Arte Moderno. Yo, entonces becario de investigación de la ULPGC, contaba con 25 años –¡cómo pasa el tiempo!– y, sin duda, era la primera reunión de ese tipo a la que acudía. Ella estaba allí como responsable del Departamento de Educación y Acción Cultural del CAAM (Centro Atlántico de Arte Moderno), y desde el primer momento, a pesar de su enorme experiencia en el ámbito de la didáctica nutrida de su primera actividad como maestra, se mostró cercana, amable y entusiasta, actitudes que se presuponen en cualquiera pero que no tienen por qué ser, no obstante, habituales. A partir de entonces, y han pasado ya 20 años de aquella primera aproximación, mi evolución en el mundo del arte y, ante todo, en la comunicación sobre arte –porque fui historiador del arte antes que archivero– han crecido, en buena medida, gracias a su apoyo incondicional, hecho que revela una generosidad que está muy por encima de cualquier valía profesional. Recuerdo mi primera charla titulada “Kandinsky: De lo espiritual en el arte”. Así de inconsciente y arriesgado fue uno en su juventud, pero eran esos riesgos los que ella siempre ha compartido y defendido con su energía habitual, animándonos a todos a hacer nuevas propuestas y superarnos. Aquel 15 de febrero de 1995 di a conocer lo mejor que pude la obra del gran Kandinsky en el contexto de los todavía recordados por todos “Cursos de iniciación al arte contemporáneo”… pero no sólo mostré la obra de uno de mis pintores favoritos. Ese acto me permitió conocer a una gran mujer. Ahí estuvo Alicia para, con su seguridad, cariño y entusiasmo, transmitirme todo el aplomo que necesitaba un veinteañero tan inexperto como yo en aquel momento. Después de ésta, vendrían otras muchas colaboraciones a través de las que fui creciendo, tanto en lo personal como en lo profesional.

Tras su, recordada por muchos, actividad en el CAAM se hizo cargo de la dirección del Área de Cultura de la Fundación Mapfre Guanarteme. Durante los últimos 11 años al frente de esta sección de la Fundación su labor no solo no ha mermado sino que, por el contrario, ha ido in crescendo, diseñando programaciones a través de las que se ha manifestado su propensión a valorar la juventud y la diversidad, a tener en cuenta las opiniones de otros y a querer mejorar día a día. Esa “mejora continua” –que hoy diría un experto en calidad y evaluación– puede ser aplicada a una mujer que ha dejado huellas imborrables, siempre positivas en mi caso, por donde ha pasado y sobre quien la ha tratado.

Alicia batista Couzi 02

Alicia Batista el 25 de febrero de 2016 en la inauguración de la exposición MYRMEX. Dulce Abreut Cabrera.
© Nacho González Oramas

Alicia Batista Couzi: una mujer, una trabajadora, una profesional… Como ella misma afirmó el 11 de febrero en la inauguración de la exposición Manolo Millares ilustrador. Divertimentos de intimidad –una de las últimas presentaciones a la que  acudió como directora de Cultura de la entidad– ahora concluye un ciclo, pero se abre una nueva etapa en la que “…no cesará en su actividad profesional…”. Lo hará desde otra situación, desde otro punto de vista, desde otros espacios, pero siempre desde la libertad que siempre la ha caracterizado. Podrá dedicar más tiempo a sus cosas, pero seguro que nunca descuidará la Cultura, porque su compromiso va más allá de fichar diariamente en la oficina, porque ella ha formado y continuará formando parte, no sólo de mi historia personal, sino de la Historia de la gestión cultural de su ciudad y su isla.


Agradecemos al fotógrafo Nacho González Oramas la autorización para la reproducción de las imagenes que acompañan este texto. También a Isabel Saavedra y Marta Monzón por su “apoyo logístico”, hoy también es su día.


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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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