Diálogos cinemarchivísticos (II): El príncipe y yo (2)

Cerramos este año 2015 con un diálogo cinemarchivístico, no sin antes agradecerles que hayan seguido este blog, y esperando poder ofrecer más -y sobre todo mejor, aunque sea menos- a lo largo del año que ya estamos a punto de estrenar.

¡Feliz 2016!

Nuestro diálogo cinemarchivísico de hoy está extraído de la segunda parte de la película”El príncipe y yo”, largometraje dirigido en el año 2006 por Catherin Cyron, con guión de Allison Robinson, y protagonizada por Lucke Mably (Príncipe Edvard), Kam Heskin (Paige Morgan) y, entre otros, Daniel Cerny (Jake).

Los obstáculos surgidos para que un príncipe danés y una plebeya puedan contraer matrimonio se convierte en el eje central de la trama, debiéndose hallar alguna laguna legal que permita el, aparentemnte, imposible matrimonio entre ambos. Es esa búsqueda de la laguna legal lo que proporciona nuestro diálogo cinemarchivístico:


Paige Morgan: Tengo que buscar una laguna…pero no se dónde buscar.
Jake: Yo sí
Paige: ¡Qué! ¿Dónde?
Jake: En el  archivo de documentos antiguos
Paige: ¿Dónde está?
Jake: Está justo aquí, en el Campus, en la Facultad de Derecho
Paige: ¡Date prisa!
Jake: Espera necesitamos ayuda. Mis amigos de la facultad de Derecho son un poco raritos, pero a nadie le importa esos libros… sino a ellos.
Paige: ¿Dónde está el archivo? ¿Aquí?
Jake: Estás sobre él. Está en las catacumbas


el principe y yo2A través del diálogo quedan patentes dos tópicos archivísticos que, como casi todos los tópicos, a pesar de serlo, llevan algo de verdad. De este modo, en el diálogo quedan explícitos dos aspectos:

  • El archivo es de “documentos antiguos“: es esta una idea muy recurrente en las películas y libros en los que salen a relucir los archivos, dando la impresión de que  no existen los depósitos de documentos generados en el tiempo próximo. Así, cuando se intenta expresar el paso del tiempo o simplemente la antigüedad de algo es muy habitual que el archivo entre en escena o, mejor dicho, se convierta en el escenario.
  • El archivo está en las “catacumbas“: sótano y archivo son dos sutantivos que suelen ir de la mano, a pesar de que no sea ésa la mejor ubicación para aquéllos, siendo habitual todavía en la actualidad que los archivos “reales” se encuentren situados en dependencias subterráneas de este tipo. En esta ocasión ese sótano es calificado como “catacumba” y, de hecho, es eso lo que parece. Imágenes lúgubres -por no decir sumidas en una oscuridad total-, estrechas galerías arquitectónicamente casi sin concluir, ruido de goteras, polvo… Es decir, un archivo cinematográficamente muy recurrente. Ni que decir tiene: ni un rastro de informatización o mecanización y, sobre todo, ninguna alusión a un archivero o a una descripción, algo paradójico si tenemos en cuenta el valor de los históricos textos constitucionales que alberga.
  • Por otro lado, aunque no figure en el diálogo seleccionado, hay en la misma escena una ligera alusión a la paleografía. La protagonista, estudiante de medicina, se horroriza ante las grafías indescifrables que se presentan ante sus ojos, llegando a exclamar “…y yo me quejaba de la química órganica!”. Comprobamos que cada disciplina tiene sus dificultades… incluidas las Humanidades, como ya hemos señalado en alguna otra ocasión.

Sin embargo, al margen de tópicos, en este diálogo -y en general a lo largo de la película- queda patente otra realidad archivística: los documentos y los archivos como depositarios de derechos. Porque es un derecho lo que buscan los protagonistas; una laguna legal que haga posible que puedan ejercitar su derecho a contraer matrimonio, derecho que les es negado, precisamente, basándose en otro documento más reciente que el que ellos, finalmente, encuentran.

Es evidente que no estamos ante una obra maestra del cine y tiene todos los componentes de una película de tv., pero este medio televisivo también puede ser el más idóneo para difundir los archivos… Aunque sea a través de los tópicos de antigüedad, sótanos y oscuridad, también salen a relucir los derechos, realidad con la que no están tan familiarizados los ciudadanos.


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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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