La recuperación de la memoria (VII): dialogando con Luis Crespo Arcá, restaurador de obra gráfica

Sin restar importancia a los excelentes restauradores que le han precedido en esta misma sección, contamos hoy con un invitado de lujo en nuestro blog. Así, para cerrar este último trimestre del año 2014 presentamos la entrevista que nos brindó Luis Crespo Arcá, profesional de gran prestigio tanto en España como fuera de nuestras fronteras.

luis crespoTras formarse en la Escuela Superior de Restauración y Conservación de Bienes Culturales de Madrid, Luis Crespo ha desarrollado su actividad profesional en la Calcografía Nacional de España (1988-1990), en  el laboratorio de restauración del Archivo Histórico Nacional, centro en el que trabajó entre 1992 y 2008, y es -desde el año 2008-, uno de los cinco restauradores que, desde el taller de la Biblioteca Nacional de España, ha de enfrentarse a la conservación de millones de piezas documentales.

Comenzamos nuestra charla…

¿Cuándo decidiste que la restauración de obra gráfica sería tu profesión? ¿Vocación o descubrimiento?

Vocación…no, en realidad no. Acabar siendo conservador-restaurador de documentos fue un cúmulo de circunstancias de esas que nos van dirigiendo la vida, de forma a menudo misteriosa o inexplicable. En todo caso, cada día más y más feliz de trabajar en esta especialidad tan poco conocida. El amor por este trabajo ha surgido por un estudio continuo; por la consciencia de mi desconocimiento en muchos aspectos algo que me impulsa a seguir buscando, aprendiendo y cambiándome mental y técnicamente al afrontar mi trabajo.

La restauración de obra gráfica puede ser considerada una de las expresiones menos conocida de la restauración. Mi percepción, por lo menos en el ámbito geográfico canario, es que en general hay muy pocos restauradores de documento gráfico ¿Crees que es así? ¿A qué puede deberse?

En realidad ha habido muchos profesionales formados como conservadores-restauradores de documentos desde que la profesión comenzó a enseñarse de forma reglada a inicios de los años 70 del siglo pasado. Hubo una época dorada de demanda de formación que ya pasó, eso sí. Me comentan que en algunas escuelas de restauración en estos últimos años hay un ligero repunte de interés por el alumnado (junto con una ausencia total de alumnos en otras). Es increíble que tantos centros documentales, cita 1 Crespoarchivísticos, etc., con el más vasto patrimonio a conservar, el documental y bibliográfico, no tengan acceso a conservadores-restauradores profesionales. Mis años de profunda relación con los archivos me dejó el sabor agridulce del desamparo que esos centros padecen en este campo tan vital.

¿Se invierte –y se ha invertido en el pasado- lo suficiente en restauración de documentos? En una institución como la Biblioteca Nacional, ¿se ha visto afectada la actividad de los restauradores por los recortes en materia cultural? ¿Son los presupuestos los peores enemigos de la restauración?

En el pasado (años 70 y 80 del siglo pasado) hubo una fuerte inversión por parte del Ministerio en la dotación de laboratorios – prefiero llamarlo talleres – con la paradoja de que no se planeó la creación de puestos de trabajo para los técnicos que pudieran hacer uso de los mismos. Las incongruencias del sistema son dolorosas y creo que van a empezar a pasar factura en no mucho. Muchos de los profesionales en restauración empiezan a jubilarse en estos años – la nuestra es una profesión joven – y por ser laborales son plazas a amortizar. Sin visos de reposición.
La BNE ha sufrido fuertes recortes económicos, como el resto de instituciones. En la actualidad cada conservador-restaurador está adscrito a un departamento. Somos 6 y tenemos que pensar en la conservación de casi treinta millones de objetos en todo tipo de cita 2 crespoformatos. Es una tarea simplemente irrealizable.
No creo que el dinero sea el peor enemigo de la restauración. Mi experiencia como formador de becarios, profesionales españoles y extranjeros en prácticas es que carecemos de un espíritu y saber adecuados, y aunque las escuelas de restauración hacen su esfuerzo para elevar el nivel, mi sensación es que tendemos demasiadas veces al fatalismo y a la queja. Pero no creo que sea muy distinto del ambiente social negativo en el que andamos todos sumidos. Conozco a profesionales de Latinoamérica que tienen muchos menos medios que nosotros y consiguen resultados en conservación realmente brillantes. Nos llevan mucha ventaja en esa parte.

La restauración tiene un gran componente científico, no en vano el papel es química. La continua experimentación es una constante. Un ejemplo de ello lo constituye la incorporación del sistema oriental Sōkō a la restauración occidental, introducción y divulgación en la que has desempeñado un papel fundamental en España ¿En qué consiste dicho sistema? ¿Qué soluciones ofrece con respecto a los sistemas occidentales?

Sōkō es un término japonés del siglo VIII con el que se denominaba a la profesión de los montadores de obras de arte en papel en Japón. Es un aspecto vital en su cultura pues tanto la caligrafía como las pinturas en Japón se han realizado tradicionalmente sobre seda o papel (o en conjunción) y montadas en rollos, paneles, etc.. Los profesionales dedicados al montaje han sido tradicionalmente también los encargados de las restauraciones de estas obras. Desde el siglo XVI mantienen, casi invariablemente, las mismas técnicas y materiales. Han creado una forma de saber hacer de la que carecemos en Occidente. Menos aún en España. Su importancia se me antoja que es capital para que nuestro colectivo mejore notablemente, no sólo por iniciarse en el saber cita 5 crespode esos aspectos técnicos sino también en la parte ética y estética inherente al modo de restaurar de los japoneses. Modestamente, gracias a mi contacto y amistad personal con algunos de estos profesionales del lejano oriente, trato de ayudar a difundir y casi crear un sentido artesano de la profesión aquí en España.
En general, la artesanía ha sido rechazada en la conservación/restauración, por ese carácter científico que se le ha querido dar a la profesión desde sus inicios. En plan de broma, suelo decir que hay varios atributos que permiten reconocer a un restaurador “científico” español/latino americano siendo el primer signo distintivo la bata blanca. Fuera de bromas, creo que nuestra especialidad es la más compleja técnicamente de todas dada la fragilidad de los materiales que tratamos; requiriendo un conocimiento de las complejísimas reacciones químicas/físicas que se generan en este tipo de patrimonio. Sin embargo creo que, globalmente, no estamos aún a la altura del reto. La profesión es muy joven y carece de las raíces que la conviertan en un gran árbol. La buena nueva es que hay una generación de nuevos conservadores-restauradores ávidos de saber, de mejorar, de evolucionar. El futuro en ese sentido es muy esperanzador.

¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado en tu vida profesional?

Cambiar la mentalidad que me fue inculcada en mis estudios. Abrirme a la preservación y a otras mentalidades de afrontar la restauración. Tuve la inmensa suerte de tener un guía iniciático en mis tiempos del AHN al que añoro muchísimo, John McCleary.

En cuanto a retos, uno de tus últimos trabajos ha sido publicado en el catálogo de la exposición sobre los cantorales de la Biblioteca Nacional que permanecerá abierta hasta enero de 2015. ¿Qué ha supuesto a nivel profesional la restauración de este tipo de obras?

cantorales madridDurante cuatro años me he dedicado, junto a la actuación en otros trabajos internos, a la limpieza y preparación de la colección de casi 90 libros de coro de la BNE para su catalogación. Se decidió realizar la restauración integral de uno de los libros más emblemáticos, el MpCant23, por su especial riqueza. El trabajo en esta obra me ha llevado casi dos años, entre la limpieza del cuerpo del libro y la restauración de la encuadernación. En conjunto, por la significación, complejidad y resultado, creo que es uno de los mejores trabajos que he hecho hasta ahora. Personalmente trato de que cualquier obra que pasa por mis manos, no importa su relevancia histórica, reciba el mismo trabajo y esmero de mi parte. Es parte del respeto al modo japonés que tanto me atrae y que, espero, quede reflejado anónimamente en el trabajo una vez realizado.

Video sobre la exposición Cantorales: libros de música en la BNE
Agua, fuego, xilófagos, tintas, acción antrópica… ¿Qué agente crees que es más nocivo para el documento?

El ser humano y sus descuidos/arrogancia al manejar la herencia del pasado, sin duda. No tenemos consciencia de que somos apenas un grano de arena en la historia de los objetos y que es nuestro deber protegerlos para que sigan perviviendo hasta su decaimiento definitivo. Es paradójico que en esta época donde abundan más que nunca las publicaciones y cursos de formación sobre manejo y conservación, los daños no cesen de incrementarse exponencialmente.

En relación con este asunto, la acidificación y la acción de las tintas ferrogálicas pueden ser dos de los problemas más habituales de los depósitos históricos de documentos ¿Existen en la actualidad procedimientos de restauración que hayan vencido realmente estas patologías?
139 002 1 siglo XVII

Corrosión causada por la tinta metaloácida (siglo XVII)

Las tintas metaloácidas son una jaqueca permanente en la conservación/restauración de cualquier fondo/colección con manuscritos antiguos.

He estudiado mucho este asunto y tratar de probar cada avance. He tenido la suerte de tener trato personal con algunos de los más relevantes especialistas mundiales al respecto y la respuesta que ellos me dan es que no, no existe aún un tratamiento seguro y definitivo.

La inmensa tipología de tintas (más de 250 recetas registradas) hace que sea un campo en el que seguimos moviéndonos como en arenas movedizas.

En algunas ocasiones has mostrado tu preocupación por los nuevos soportes ¿Qué retos suponen para los restauradores esta nueva realidad documental?

Los nuevos soportes AV son parte cotidiana de los objetos con los que nos estamos criando. No han adquirido a nuestros ojos aún la pátina de vetustez histórica que si tienen otros documentos en soportes tradicionales; ello hace que sean considerados como objetos poco relevantes para los encargados de su custodia. En España no existen especialistas formados específicamente para su conservación y restauración a excepción quizá de los de la Filmoteca Nacional. Hay excelentes técnicos en las televisiones y otros medios pero no con la mentalidad de conservación y restauración que sería de esperar. Son medios muy efímeros y el tiempo corre adversamente para ellos…

En los estudios de Documentación se insiste muy poco en la conservación del material documental. De hecho, no hay demasiadas materias alusivas al tema en muchos de los grados ofertados, y los archiveros tenemos que acceder a esta formación a través de cursos de especialización, ¿Crees que los archiveros y bibliotecarios deberían tener más formación reglada en este campo? ¿Qué consideras más importante: la conservación preventiva o la restauración?

cita 4 CrespoCreo que, efectivamente, es increíble la falta de formación de los archiveros en la parte de conservación. Unas pocas horas en su formación no pueden cubrir aspectos esenciales para conservar los documentos. También creo que existe la muy mala costumbre de no apoyarse en los profesionales como nosotros, los conservadores-restauradores, para la toma de decisiones esenciales en la preservación en las instituciones. Tras casi 27 años trabajando en distintas instituciones veo que no dejamos de ser esos especialistas que hacen estupendas manualidades [sic] y que hacen interesantes visitas en los talleres a lascita 3 Crespo visitas. La restauración es el fracaso o ausencia de una política de preservación. En España no existen políticas de preservación en las instituciones que custodian Patrimonio Documental y Bibliográfico así que la restauración seguirá siendo esencial.

En los últimos tiempos se ha discutido mucho en blogs y redes sociales sobre el empleo de guantes en la manipulación de los documentos, haciendo referencia en casi todos los casos a un artículo tuyo publicado en el número 89 de la revista “Archivamos”. Para aquellos que aún no hayan tenido acceso a este texto ¿Cuál es tu opinión sobre el empleo de guantes de algodón en la manipulación de documentos?

cita 6 crespoLos guantes han de usarse para proteger y no aportar al objeto elementos que contribuyan a su deterioro. También para proteger a la persona que los usa o trabaja con ellos. Se ha creado la falsa imagen de que trabajar con guantes de algodón es más seguro para los documentos y libros cuando, en realidad, sucede que es todo lo contrario. La sensatez y la experiencia están haciendo que muchos centros relevantes internacionalmente estén aboliendo su uso. Se impone la higiene del lavado y secado de manos, dejando el uso de los guantes de algodón (u otros materiales mejores) sólo para ciertos objetos muy inestables químicamente (fotografías, metales,…) Derribar este mito parece que va a seguir costando mucha horas de docencia y sensibilidad…

¿”Restauración tradicional” o restauración/retoque digital?

No tienen nada que ver. Restauración tradicional, bien pensada y ejecutada, es igual a mantener el máximo de valores del original. La restauración digital es trabajar sobre la imagen del objeto original. La Digitalización Masiva y sus poderosos defensores van ganando terreno. Se piensa que por hacer copias de los originales y meterlos en una caja de preservación se van a conservar mejor. Mi experiencia me dice que es un craso error.

¿Qué importancia concedes a la difusión a través de estrategias digitales de la restauración de documentos? ¿Es una buena herramienta para divulgar la profesión o entrar en contacto con otros colegas de profesión?

Las redes de comunicación, los recursos digitales, son un pilar fundamental profesional sin duda alguna. Es un medio inmejorable para compartir, preguntar, ayudar y ser ayudado. Hace muchos años ya, cuando yo empecé a contactar con especialistas del extranjero, tiraba de mi antigua máquina de escribir Olivetti y de sellos de correos de los que había que pegar. El avance y las posibilidades en ese sentido son, simplemente, increíbles.


Efectivamente, tal como señala nuestro entrevistado las redes han hecho posible, entre otras cosas, que estos diálogos con restauradores hayan podido salir adelante. Facebook, twitter, lilnkedin… se han convertido en excelentes medios a través de los que establecer conexiones profesionales.

Agradecemos a Luis Crespo su participación en esta sección. Su trayectoria, experiencia y amplios conocimientos en el campo de la restauración y conservación del patrimonio documental nos ayuda a todos los archiveros a mejorar en nuestra profesión como conservadores de documentos. Pero sobre todo, gracias por su cercanía y su colaboración. Como decía Ernest Hemingway: “El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”.


Si quieres saber más sobre el trabajo desarrollado por Luis Crespo te invitamos a consultar, entre otros, los siguientes artículos:

  • CRESPO, Luis: “El Pergamino: Tratamientos de conservación y de preparación para exposiciones en el laboratorio de restauración del Archivo Histórico Nacional”, Pátina. Revista de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (Madrid), 10-11 (2001), p. 72-87
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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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4 respuestas a La recuperación de la memoria (VII): dialogando con Luis Crespo Arcá, restaurador de obra gráfica

  1. Rosario Lópaz dijo:

    Muy interesante, te felicito por el blog y por la valiosa información que aportas para estar actualizados. Gracias y saludos,

  2. Rita Udina dijo:

    ¡¡¡Soy muy fan de Luís!!!
    ¡Me encanta la entrevista!
    Saludos y abrazos al entrevistado y al entrevistador

  3. Excelente entrevista. Por favor pásale a Luis mi mensaje: Mi querido Luis, me encanta saber que sigues en la lucha. Estupendas tus respuestas. Este año estamos celebrando los 25 años de Apoyonline. Mira nuestra página en Facebook. Te mando un abrazo cariñoso desde Bogotá, Amparo Rueda (de Torres)

  4. Pingback: De León a Madrid: archivístico viaje entre cantorales | El archivo: la gestión de la memoria

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