Isabel: el fin de un reinado documental

¡La reina ha muerto!
Con estas palabras, en 1504, se daba por finalizado un reinado, pero también estábamos ante los minutos finales de una de las series de Televisión Española que más seguidores, expectación y dinamismo en la redes sociales ha generado en los últimos tiempos: Isabel.
Hace ya dos años, cuando dio comienzo la historia televisiva de la reina católica, planteábamos en este mismo blog cómo los documentos del archivo habían sido llevados a la pantalla (La memoria de Isabel la Católica: del archivo a la televisión). Capítulo tras capítulo hemos sido testigos de cómo esos documentos eran escritos, lacrados, transportados, entregados, leídos y guardados… o quemados y destruidos en muchos momentos de regia ira.
La televisión ha introducido a los seguidores de la serie en el mundo de la documentación y este último capítulo ha contribuido a que esa dinámica sea una realidad hasta el final. Testamento, cartas de ida y vuelta, volúmenes manuscritos conteniendo los momentos de locura de la futura reina Juana… son un claro ejemplo de ello. Pero, a pesar del valor que presenta esa imagen de Isabel firmando con el pulso ya débil sus disposiciones finales, me gustaría destacar un impactante momento protagonizado por el rey Fernando en el que, a mi modo de ver, puede ser resumido el papel protagonista desempeñado por los documentos en esta serie, histórica por su contenido pero también por el hito que supone a nivel televisivo. De este modo, tras la muerte de la reina el abatido rey católico se enfrenta a la redacción de las cartas que ha de dirigir anunciando el fatal desenlace. Todo está dispuesto para tan magnífico acontecimiento: una mesa, tintero, tinta, pluma y pergamino son los únicos objetos existentes sobre aquel sobrio tablero, convirtiéndose entonces el conjunto en el foco de atención de una expresiva cámara cenital. A continuación, los gestos rey católiconecesarios para escribir (abrir el tintero, tomar la pluma, comenzar a trazar las letras…) hacen desaparecer todo lo demás: sólo existen el documento y su productor. En ese instante tan decisivo son los únicos actores y por sí solos transmiten una fuerte carga expresiva. A continuación, las hijas de la reina leen esa carta y, con su lectura, esa fase “activa” del documento encuentra su momento cumbre y, todo hay que decirlo, también, desde ese instante, alcanza uno de sus puntos de máxima belleza expresiva la serie en sí misma. A partir de ahí las misivas serían guardadas y, con el paso del tiempo, se acumularían en un archivo oficial o pasarían a formar parte de los archivos personales de aquellas nobles mujeres en Portugal, Inglaterra y Flandes.
Cuando comenzó la serie las primeras palabras de Isabel estuvieron relacionadas con los documentos: “¿Antes de morir mi hermano dijo algo o firmó algún documento sobre quien heredaría su corona”. Ahora, en su adiós, también su persona está ligada a los documentos a través de esas cartas. Porque los documentos están siempre presentes, están siempre con nosotros, están siempre representando un momento de nuestras vidas…y la reina Isabel no iba a ser menos. Era reina, es verdad, pero también era una mujer que, además de gobernar, vivía y sentía. Su gobierno, su vida y sus sentimientos, su memoria, han quedado en los archivos para la historia. La serie ha sido una excelente excusa para recordar su vida, pero también para acercar al gran público a los documentos transmitiendo una idea clave: conservar la información que portan es un hecho fundamental puesto que, entre otras cosas,  sólo así podemos reconstruir la historia.


Último capítulo de la serie Isabel


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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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Una respuesta a Isabel: el fin de un reinado documental

  1. Rita Udina dijo:

    Es verdad, Fernando, no me había dado cuenta de hasta qué punto la serie pone en valor el documento. ¡Me ha encantado este post! Creo que veré la serie y todo… hahahaha…

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