La recuperación de la memoria (II): dialogando con Rita Udina, restauradora de obra gráfica

Rita Udina en su taller de restauración (Premiá de Mar, Barcelona)

Rita Udina en su taller de restauración (Premiá de Mar, Barcelona)

Continuamos nuestros restauradores diálogos en esta ocasión de la mano -y a través de la palabra- de Rita Udina. Titulada en 1997 en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Cataluña, desde 1999 posee un taller propio instalado en Premià de Mar (Barcelona), si bien con anterioridad había comenzado a adquirir experiencia realizando prácticas en el Archivo Nacional de Cataluña y trabajando en el Laboratorio de restauración de la Biblioteca de la Universidad de Barcelona.

A lo largo de su dilatada carrera profesional ha trabajado para instituciones, empresas y coleccionistas particulares, participando asimismo en jornadas y congresos. De hecho, acaba de intervenir en unas jornadas de restauración celebradas en La Haya (Holanda) (Sympusium Technical Drawings and their Reproductions) a principios de este mes de octubre con la charla “Sustitución de barnices / aceites en dibujos arquitectónicos en papel impregnado”. Recién llegada de este congreso profesional, contesta a nuestras preguntas  y comparte con nosotros sus reflexiones en torno a la restauración y conservación del patrimonio documental.

Comenzamos…

¿Cuándo decidiste que la restauración de obra gráfica sería tu profesión? ¿Vocación o descubrimiento?
rita udina trabajando

Rita Udina restaurando un cartel escolar (Mapa de Cataluña) (Museo de Historia de Sabadell)

Fue un descubrimiento, apasionante, a este mundo donde conviven arte y ciencia –pero no fue mío–. Suelo decir que no creo en la suerte, que cada uno se forja su camino, para bien y para mal; pero admito que yo sí he tenido mucha: la de contar con alguien que llegado el momento de escoger una profesión, hizo ese descubrimiento, no por mi, pero para mi.

Yo venía de ciencias, me rondaba la idea de hacer bellas artes… ¿química? no sentía encajar en ningún sitio. Entonces alguien que conocía bien mis capacidades y limitaciones, me propuso ser restauradora. No fue un restaurador, ni una archivera, ni trabajaba en un museo. Era secretaria de dirección en un hospital: mi madre. Gràcies, mare.

Mi percepción, por lo menos en mi ámbito geográfico canario, es que hay muy pocos restauradores de obra gráfica ¿Crees que es así? ¿A qué puede deberse?

Era así, sobretodo hace años (¿veinte? ¿treinta?), simplemente porque no existían los estudios. La aparición de formación específica está cambiando esta situación. En ninguno de los concursos o trabajos a los que me he presentado he sido la única… a mi no parece que seamos tan pocos, pero yo nací en Barcelona, y allí se puede estudiar en dos sitios oficiales, y otros tantos. Creo que en las ciudades donde se dan estas carreras desde hace más tiempo, hay mayor porcentaje de restauradores por el simple hecho de que personas que no están vinculadas a esta profesión la tienen al alcance si les atrae lo suficiente (como en mi caso). Supongo que con el tiempo, la restauración se irá haciendo más conocida, y la distribución territorial de restauradores cada vez más homogénea. Pero también porque las administraciones de localidades más pequeñas destinen recursos propios a tales fines, en lugar de delegar estos asuntos “raros” a entidades de mayor rango. Para ese cambio de chip, la Sra. Cecilia de Borja nos ha hecho una difusión de valor incalculable, o sea que soy positiva.

¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado en tu vida profesional?

Siempre van surgiendo y con el tiempo los más antiguos te parecen menos importantes.

Pero, por decir uno: ¡el hongo! Me tiene frita… hahaha… pero yo también a él ¡que conste!

Hongos (Cultivo) [Limpieza y desinfección del archivo del Parque de Atracciones del Tibidabo (Barcelona)]

Hongos (Cultivo) [Limpieza y desinfección del archivo del Parque de Atracciones del Tibidabo (Barcelona)]

La primera vez que me llamaron para desinfectar material de archivo, era parahacerlo ni más ni menos que sobre un fondo de casi 5.000 cajas de archivo (Archivo Municipal de Barcelona, Distrito de Sants-Montjuic). Creo que ya habían llamado a otros restauradores antes que a mí, que al ver el percal habían salido zumbando. Entonces era época de vacas gordas, y restaurar un grabado o una pieza de museo tenía mucho más glamour que “sacar ácaros” en archivos. Yo también pensé en salir corriendo, por supuesto. A diferencia de una restauración ordinaria, en la que uno ve de inmediato el resultado de lo que hace y puede adaptar el tratamiento a la respuesta obtenida, el hongo es invisible. ¿Está allí… vivo? ¿Es efectivo el tratamiento? Los restauradores no somos biólogos ni técnicos de aire acondicionado; mil factores influyen en su crecimiento. Si lo haces bien, no hay foto, parece que no has hecho nada, y sin embargo es una tremenda responsabilidad. Pero acepté el reto, y gracias a ese trabajo, y a otros tantos parecidos que salieron después, he logrado subir la persiana de mi taller todos los días en época de crisis. ¡Viva el hongo! Sin grandes acomodos, vale… (esto no lo leerán mis clientes ¿verdad?).

La restauración y conservación de material fotográfico (copias sobre papel, placas de cristal…) es una de tus especialidades ¿Qué complejidad presenta la restauración de este tipo de material? ¿Alguna recomendación para conservar nuestras fotos?

espejo plataEstoy especializada en restauración fotográfica porque trabajo codo con codo con uno de los mayores expertos en la materia, Jordi Mestre, que me ha enseñado cuanto sé. Estamos trabajando en un artículo sobre tratamiento del espejo de plata que presiento que cambiará sustancialmente la metodología hasta ahora conocida.
Lo complejo de las fotos es la diversidad de soportes (plásticos, metal, cristal, papel), de emulsiones fotográficas (gelatina, albúmina, resinas sintéticas…) y sobretodo la variedad de componentes químicos formadores de imagen. No siempre es fácil saber lo que uno tiene delante, y los requerimientos de
Identificación y conservación de fotografíasconservación pueden ser notablemente diferentes según el caso. Y ya no hablemos de los tratamientos…
Os recomiendo el libro “Identificación y conservación de fotografías”, editado por Trea (¡¿no lo teníais ya?!). Es breve, práctico, conciso, ameno y aunque parezca imposible, en él está todo. Hay una especie de guía que permite a un usuario sin nociones de fotografía hacer una aproximación muy acertada del tipo de foto, y por consiguiente de sus necesidades en cuanto a conservación. Por ejemplo: ¿La imagen es negativa o positiva? Si sí, ve a número tal, si no ve a número cual. Con varias preguntas fáciles encadenadas se acota muchísimo el tipo de fotografía.

fotos rita udina

Fotografías gelatino-argénticas intervenidas por Rita Udina. Material procedente del Colegio de Arquitectos de Cataluña (CoAC)

La crisis y los recursos económicos han salido a relucir en tus respuestas…¿Crees que se invierte -y se ha invertido en el pasado- lo suficiente en restauración de documentos? ¿Se ha visto afectada la actividad de los restauradores por los recortes en materia cultural?

Pienso que la crisis ha arrasado más o menos por igual en todo el sector cultural, y yo desde luego la he notado. Pero no me parece que haya sido la excusa para dejar de invertir en restauración de libros y documentos, porque mis clientes -principalmentepolíticas culturales administraciones- por poco que puedan invierten en ello. Pero esto sigue siendo aún una cuestión de las personas, y no de los colectivos. Los responsables de archivos, bibliotecas y museos lo tienen claro, pero no es así para con estratos de mando superiores, políticas culturales en general. A veces parece que les hacen un favor aprobando este tipo de presupuestos que no lucen nada. Pero de ahí también debemos tomar nota y asumir errores: tenemos que hacer que luzca, que la sociedad se dé cuenta del valor de nuestro patrimonio, que se sienta orgullosa del mismo para que las políticas de conservación patrimonial sean más generosas.

Agua, fuego, xilófagos, tintas, acción antrópica… ¿Qué agente crees que es más nocivo para el documento?
Evstafiev-bosnia-cello

Biblioteca de Sarajevo (1992) [http://commons.wikimedia.org/wiki/File%3AEvstafiev-bosnia-cello.jpg]

¡El hombre! sin dudar. Por su omisión, más que por su acción. Fatalidades climáticas o accidentes pueden provocar daños… pero es nuestra obligación que éstos sean de menor magnitud con políticas de prevención. La tinta metaloácida es un problema, desde luego, pero no el mayor. La rata puede roerte el antifonario del s.XII, el lepisma deleitarse con la gelatina de la única foto de tu tatarabuela… pero esto les lleva su tiempo. ¿Dónde está el hombre entonces? Quién es más listo y más grande ¿elguerras hombre o el bicho? ¡Ahí está! 

 Los hombres escogemos nuestras omisiones, nuestras prioridades. No hay peor desastre que el bombardeo preciso y certero de patrimonio cultural en las guerras. Cuando queremos, los hombres somos muy capaces, depende de nosotros serlo en lo que queramos.

En los estudios de Documentación se insiste muy poco en la conservación del material documental. De hecho, no hay demasiadas materias alusivas al tema en muchos de los grados ofertados ¿Crees que los archiveros y biblitoecarios deberían tener más formación en este campo?

Efectivamente hay bastante desconocimiento, aunque no creo que un documentalista necesite muchos conocimientos de restauración, igual que a mi no se me exige que haga el estudio paleográfico de un pergamino. A cada uno, lo suyo. Sin embrago, pienso que las nociones que se dan podrían orientarse más efectivamente. No se trata de explicar las cuatro intervenciones básicas: hacer un injerto, etc., sino de poder hacer un diagnóstico previo más o menos acertado, saber qué daños son realmente perjudiciales y cuáles no. Una vez un montañero me dijo que no llevaba botiquín por convicción: Si se puede curar con una tirita, es que puedes pasar sin ella. Y si es realmente grave (que requiera poner una inyección, o medidas más complejas) no vas a saber diagnosticarlo, ni tratarlo… buscarás auxilio de un profesional, o lo harás mal, o no harás nada. Pues es lo mismo.

En los últimos tiempos se discute mucho sobre el empleo de guantes en la manipulación de los documentos ¿Cuál es tu opinión sobre esta práctica? ¿Consideras innecesario el uso de guantes?

Creo que es realmente beneficioso sólo en determinados contextos. Las placas de vidrio y material sensible, por ejemplo, porque se evita la formación de huellas dactilares.Si un manuscrito del s.XVI tiene los bordes de las hojas muy sucios, es porque lleva un recorrido de ya cuatro siglos, y los usuarios de los primeros tres no tenían las misma rutinas de higiene que tenemos ahora. Por norma general creo que basta con que la manipulación se haga con las manos limpias y sobretodo con cuidado.

Los guantes no son siempre necesarios: "...Por norma general creo que basta con que la manipulación se haga con las manos limpias y sobretodo con cuidado..."

Los guantes no son siempre necesarios: “…Por norma general creo que basta con que la manipulación se haga con las manos limpias y sobretodo con cuidado…”

Yo apenas utilizo guantes para trabajar, porque el tacto me da una información crucial de lo que estoy haciendo. Considero una irresponsabilidad hacer lo contrario, si no es para protegerme a mi misma. De la misma forma, un usuario es más preciso y hábil, más capaz de ser cuidadoso, si tiene tacto. Le pongo el ejemplo del frutero que va con guantes, por higiene: ¿Cómo de limpios están esos guantes? Normalmente asquerosos. Lo que pasa más allá del guante, no lo percibimos, aunque sean 2 mm de mugre. Si la notamos, lo natural es que toquemos menos, o nos lavemos más frecuentemente, limitando así la dispersión de suciedad. Luís Crespo, restaurador en la Biblioteca Nacional, escribió un artículo muy interesante sobre esto (revista Archivamos nº89, marzo 2013), os lo recomiendo, porque además incide en cuán higiénico es –para nosotros– usar guantes. No es lo que parece.

¿Restauración tradicional o restauración/retoque digital?

¡Quita, quita! Restauración bien hecha, y punto. La técnica no determina la excelencia de una intervención, sino cómo se ha planteado. Puedo hacer un retoque digital nefasto sobre una imagen jpg original que “piso”, guardando los cambios encima, y sería la mayor barbaridad en cuanto a deontología profesional si de ese archivo no hubiera otras copias. Pero también puedo hacer un muy buen trabajo reintegrando las lagunas conbuena restauración papel y tinta que adhiero con engrudo. En el primer caso me cargo la validez del documento entero, impidiendo verificar lo añadido y lo original; mientras que en el segundo caso los añadidos serían físicamente distinguibles (visualmente, depende, podría ser evidente o casi invisible) y además podría revertirse al estado original. Una buena restauración se hace con la cabeza, y los recursos necesarios y disponibles, ya sean tradicionales o modernos.

Administras un blog… ¿Qué importancia concedes a la difusión digital de la restauración de obra gráfica? ¿Es una buena herramienta para divulgar la profesión? ¿Es una buena plataforma para obtener clientes o éstos llegan por otras vías más tradicionales?

Hace sólo medio año que tengo el blog, y ningún cliente me ha venido por esta vía. Pero tampoco era ese el objetivo principal, la idea es que los clientes que ya tengo, o los potenciales que me puedan conocer por otras vías, tengan una plataforma que les dé más información sobre mí de la que una visita o un portafolio pueda darles.

blog rita udina
Cabecera del sitio web y blog de Rita Udina

Me apasiona mi trabajo y me parece una herramienta ideal para difundirlo a mi gusto: más divertido, más profesional, sobre otros restauradores, sobre cosas que hacen mis clientes… El blog es el único encargo profesional en el que yo soy la clienta: hago lo que me apetece y porque me apetece. Si es rentable, o no… ¡es otra cosa!


Interesante charla con Rita Udina a la que agradezco su entusiasmo y su actitud positiva y colaborada desde el primer momento que me puse en contacto con ella. A partir de sus coincidentes respuestas con otros entrevistados me voy convenciendo de algunas cosas: el hombre es potencialmente el agente más peligroso para el patrimonio documental… asi que mucho cuidado; y los guantes, frente a lo que yo mismo pensaba, no son tan necesarios para la manipulación de los documentos. Casi siempre acceder al conocimeinto de la mano de profesionales especialsitas en la materia nos ayuda a cambiar nuestra percepción de las cosas y nuestras propias ideas.
¿Quieres conocer más sobre los trabajos y proyectos de Rita Udina? Pues sólo con acceder a su sitio web o seguirla en facebook podrás conocer su trayectoria con mayor profundidad.


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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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