Pero.. ¡qué fáciles son las carreras de letras y Humanidades!

– Y tu ¿qué has estudiado?
– Geografía e Historia y Documentación
– ¡Ah bueno! Esas son carreras de letras… ¡entonces serán fáciles! ¡eso no tiene mérito! Yo es que he estudiado ingeniería y por eso he tardado siete años en terminar. Es que claro, es más difícil que lo tuyo.
– ¿?

Hace pocos días el ensayista José Luis Pardo reflexiona en El País de una manera crítica sobre la supuesta escasa dificultad que entrañaba estudiar en la universidad una disciplina inserta en el ámbito de las Humanidades.
humanidades2Que se haya creado la leyenda urbana de que estudiar una carrera de letras o Humanidades es una tarea fácil y que está al alcance de cualquiera es algo a lo que ya estoy acostumbrado. Llevo oyendo este tipo de cosas desde mis años de instituto donde parecía más prestigioso escoger la rama de ciencias que la de letras. Que se identifique la ciencia únicamente con manuales atiborrados de números y fórmulas que remiten a las matemáticas, la física, la química, la medicina, etc., es otra de las cosas a las que también me he acostumbrado. Sin embargo, a lo que no estoy tan habituado es a que, desde un ministerio de cultura, se menosprecie de forma directa un ámbito del saber que, entre otras cosas, forma parte de sus competencias y que, por tanto, ha de estar entre sus prioridades, su defensa y, ante todo, su desarrollo, prestigio y, en definitiva, su engrandecimiento.
Quizás sea que yo soy subjetivo y muy susceptible y que, como he estudiado dos licenciaturas “fáciles” –Geografía e Historia y Documentación-, me siento demasiado identificado con las Humanidades y las Ciencias Sociales y, por tanto, me afecte de lleno ese desprecio –casi burla- de que han sido objeto desde estamentos tan oficiales y tan “cultos”. Es, no obstante, una dinámica que no es nueva. Es un desaire que ya estaba vigente desde hace años si tomamos como indicador la política de becas. Porque los estudiantes universitarios de “ciencias” han de superar un número de créditos sensiblemente menor que los de “humanidades” para optar a la prórroga y concesión de sus respectivas becas. La razón de este trato diferenciado parecen tenerla muy clara: las carreras de ciencias son más “complejas” y difíciles que las de Humanidades y Ciencias Sociales. Mientras se siga pensando que se suspende más -y se puede suspender más- en las carreras de ciencias porque son más difíciles, sin atacar otras posibles causas, no se estará contribuyendo a la mejora del sistema.
Y yo me pregunto ¿a un estudiante de ingeniería, física, química o matemáticas le resultaría tan “fácil” aplicar las reglas de catalogación o la ISAD(g), clasificar un documento de archivo, hacer un resumen documental, confeccionar un tesauro, aplicar la clasificación CDU o generar un registro en formato MARC? Me temo que probablemente los “científicos” no habrán oído hablar de ninguna de estas herramientas de trabajo, aunque sin duda en muchas ocasiones usen alguno de los productos informacionales generados a partir de su aplicación y, lo que es más probable, aunque les faciliten su sesudo trabajo científico, paradójicamente actuarán sin valorarlos y sin reparar en que detrás de esas herramientas que tanto les ayudan y agilizan su trabajo hay profesionales, muchas horas de trabajo y una actividad que dista mucho de ser “facilona”.
En un mundo tan especializado como el nuestro, en el que es cada vez más habitual conocer y perfeccionarse en un campo o sección específico, con toda probabilidad la dificultad o facilidad de una disciplina es una cuestión de aptitud personal. Para mí sería complicado desarrollar un teorema o una formulación. Sin embargo, no me sería más complicado que lo que para un matemático o físico podría resultar realizar un resumen documental, una descripción bibliográfica o archivística o simplemente, en ocasiones, redactar un buen texto ¿Es por ello una disciplina más fácil que la otra? Probablemente sean las aptitudes de cada uno las que las hace más o menos compleja. Ser de “ciencias” o de “letras” no implica ser más o menos inteligente; implica tener mayor o menor facilidad y gusto por una determinada materia; implica que la inteligencia se emplea en cada caso para estudiar vertientes diferentes y complementarias de una misma realidad cuyo análisis quedaría incompleto sin la presencia de ambas visiones.
Mientras las Humanidades y las ciencias sociales sean necesarias para la comprensión de la realidad; mientras generen un conocimiento que es utilizado incluso por los “vecinos de ciencias”; mientras estas ramas del saber se traduzcan en dignas actividades profesionales en ocasiones de mayor penetración social que muchas disciplinas de ciencias, merecerán el mismo trato y el mismo reconocimiento que cualquier otra disciplina,  y sus profesionales idéntico respeto y valoración que cualquier experto científico.

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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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8 respuestas a Pero.. ¡qué fáciles son las carreras de letras y Humanidades!

  1. Reblogueó esto en Balduqueando 2 punto 0y comentado:
    A ver si a la sociedad le entra en la cabeza que para trabajar en archivos, es necesaria una formación especializada, talento y horas de trabajo. No todo vale

    • Fernando Betancor Pérez dijo:

      Muchas gracias. Totalmente de acuerdo. No todo vale. Como en cualquier profesión hay que trabajar, prepararse y estar constantemente adquiriendo nuevas destrezas y conocimientos, incluso algunos que están muy lejos de ser humanisticos y se adentran en el “complejo” mundo de las ciencias (estadística, lenguajes informáticos, lenguajes de marcado, programación, diseño de bases de datos, etc.)

  2. Javier dijo:

    Yo conocí a gente que había comenzado una carrera de ciencias, se le hacía muy cuesta arriba, se pasó a una de letras, y te contaban que no había color, que era mucho más fácil 🙂 Sin embargo nunca conocí a alguien que iniciase, pongamos por caso una filología, le pareciese muy difícil, se pasase a Caminos, y te contase que esta carrera era jauja, mucho más fácil, donde va a parar, etc. De hecho nunca conocí a nadie que viniese rebotado de una carrera de letras a otra de ciencias. Y no todas las carreras que se dicen de ciencias tienen la dificultad de lo que se conoce por carreras de ciencias. Medicina es de ciencias porque sus estudiantes suelen hacer un bachillerato científico, pero me temo que llega con estudiar, con memorizar procesos, no hay que ir más allá. Ni se requiere, además de la memorística, una inteligencia con visión espacial, una lógica muy desarrollada, capacidad para la abstracción, etc.

    “¿a un estudiante de ingeniería, física, química o matemáticas le resultaría tan “fácil” aplicar las reglas de catalogación o la ISAD(g), clasificar un documento de archivo, hacer un resumen documental, confeccionar un tesauro, aplicar la clasificación CDU o generar un registro en formato MARC?” Si se le enseña qué es, no le veo mayor dificultad en que lo aprenda y aplique. Yo me pregunto también si un estudiante de filología sería capaz de aprender a calcular la estructura de un puente –a mano–, a diseñar un edificio con ese punto de brillantez que exigen las asignaturas de Proyectos en Arquitectura, etc. o más bien encontraría dificultades ¿como lo digo para mantener un sano punto de cachondeo y no ser ofensivo? ¿insuperables? 🙂 Un saludo.

    • Fernando Betancor Pérez dijo:

      Muchas gracias por el comentario. Sin embargo, no creo que, después de fracasar en una carrera de ciencias, se decidan por una de Humanidades porque la consideren más fácil. Cuando haces algo que te gusta y para lo que tienes más aptitudes y capacidades las cosas resultan más fáciles. Hay mucha vocación errónea en los ámbitos científicos en la esperanza de que esas carreras te concederán un trabajo más rápido o una mejor posición económica, dejando de lado las verdaderas aptitudes. Cuando todo y todos están donde tienen que estar las cosas son más fáciles. Por eso creo que las vocaciones están mucho más claras en los ámbitos humanísticos y en las ciencias sociales. En mi caso, quería estudiar Historia desde que era un niño, a pesar de que la física y la química eran materias que me resultaban bastante “fáciles”. Podía haber elegido una carrera de ciencias pero opté por lo que me gustaba más y para lo que tenía más aptitudes. Quizás por eso disfruté estudiando y quizás por eso todo resultó fácil.

      • Lorena dijo:

        No creo que se pueda definir una carrera por fácil o difícil, todas implican una cuota de sacrificio, dedicación, tiempo, pero todo se hace mucho más llevadero si tenés esa cuota de pasión por lo que estas haciendo, y estas seguro de la profesión que elegiste. Encontrar la vocación de uno no es tarea fácil y te puede llevar tiempo encontrarla, he pasado por varias facultades (de distintas ramas) en todas me ha ido bien, considero que toda persona esta capacitada para entender y aprender de todo si así se lo propone, pero es justo en este momento donde estoy segura encontré mi verdadera vocación, estudiando archivología, y es una lucha constante tener que contestar todos los días la pregunta ¿se estudia para eso? ¿tantos años para ordenar papeles? es muy difícil modificar preconceptos tan arraigados en la sociedad, pero de a poco iremos trabajando para que todas las profesiones tengan el reconocimiento que se merecen, ya que cada una desde su lugar aporta para mejor día a día.

      • zlatan dijo:

        No me extraña que te resultase fácil “física y química” si lo que entra en la enseñanza obligatoria es pan comido (al final, está todo diseñado para que la gran mayoría de alumnos se gradúen). Y cuando estudiabas, acaso nunca os habían contado que alguien de ciencias, si descubre que esa no es su vocación, no tiene ningún problema para pasarse a letras, pero uno de letras, si se quiere pasar a ciencias, no tiene más remedio que resignarse (porqué seamos realistas, las ciencias son como un gran rascacielos de conocimientos que construyes poco a poco desde la base; las letras son como pequeñas casas alineadas, no necesitas haber construido una para poder hacer otra). Letras y ciencias son igual de respetables, pero por dios, no intentes proclamar que su dificultad es la misma…

  3. Andrea dijo:

    Estimado Fernando, yo soy de “ciencias” y comparto totalmente tu crítica sobre los que opinan que las llamadas “ciencias sociales” son más fáciles que las llamadas “ciencias” a secas. Cuando me he acercado a aquellas, he comprendido la dificultad que tienen cuando se hace desde un rigor verdaderamente científico. Pero existe un consenso social bastante grande sobre esta afirmación y sería igualmente enriquecedor saber por qué, y en qué medida son responsables los “científicos sociales” de ello.
    Mirando el problema desde otro ángulo, yo diría que a los científicos “tradicionales” les falta mucho dominio de otras disciplinas del saber, algunas tan fundamentales como la filosofía a la que no podríamos llamar ciencia, ni social ni natural. Por ejemplo, el lenguaje, tan esencial a cualquier actividad científica e intelectual. Tu artículo, como el resto de tus aportaciones a este blog, me da un gran placer al leerlo por su alta calidad literaria. Ya me conformaría yo con que la mayoría de nuestros “científicos” tuvieran una correcta expresión escrita.
    Y en todo caso, la frontera entre las distintas ciencias se difuminan cada vez más. Es necesario tener un enfoque global, en este mundo de especialistas y especialidades, tener una cultura más “general” que estamos perdiendo a pasos agigantados

  4. Andrea dijo:

    Me he cruzado con este texto por pura casualidad, y no he podido evitar el deseo de dejar un comentario. Deseo hablar de mi experiencia personal, y por ello no quiero que nadie se sienta ofendido o atacado, ya que es una simple apreciación. Desde que comencé a estudiar, siempre ha habido una terrible falta de respeto hacia las humanidades y, creo que más concretamente, hacia la rama de letras “puras” (latín, griego, literatura y etcétera).
    Durante toda mi vida estudiantil, he sufrido que mis compañeros de ciencias se pavoneasen como si acabasen de descubrir la panacea. Hablaban siempre de cuan complicadas eran las ciencias, de la suerte que tenía de estar en letras ya que, en segundo de bachiller, en griego lo único que hacía era “estudiar el alfabeto”.
    Creo recordar que el mismo amigo que me lo dijo fue aquel al que expliqué por qué los atardeceres son rojos (lo cual creo entra en la disciplina de la física),el mismo amigo al que tuve que ayudar con la genética porque él no la comprendía.
    Muchos años oyendo que en letras somos vagos, y que “nadie se pasa de ciencias a letras y dicen que sea fácil”. Las letras no son fáciles, no más que las ciencias, ya sean puras o sociales. Todo tiene su complicación, y no todo el mundo sirve para todo (a mí por ejemplo las ciencias me resultaban más fáciles, pero no las estudie porque mi auténtica pasión eran las letras), y eso hay que respetarlo, ya que son competencias completamente diferentes entre si.
    A día de hoy, estudio filología japonesa, china y coreana, y sigo siendo tratada de vaga y de descerebrada. Una vida dedicada a los idiomas y la literatura, una vida llena de trabajo y pasión que se ve eclipsada por la falsa generalización.
    Y así, miles de estudiantes que observan frustrados cómo sus estudios son despreciados, sólo porque hay gente que no se molesta en conocer y admitir los méritos del otro.

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