José Miguel Alzola González: memoria de una ciudad

Hoy romperé mi dinámica bloguera habitual para recordar a José Miguel Alzola González, fallecido ayer día 6 de mayo en Las Palmas de Gran Canaria. Recordar con cariño a don José Miguel es una tarea sencilla. La primera ocasión en que entré en contacto con él, allá por el año 2000, me dirigía a su casa de la calle de La Peregrina con el temor habitual de alguien que sabe que va a conocer a una personalidad de reconocido prestigio. Su fama, sus libros y su figura le precedían. Sin embargo, ese miedo rápidamente desapareció al encontrarme con un hombre sencillo. Su cercanía y carácter afable –categorías personales que suelen ser propias de los inteligentes- hicieron de él un hombre accesible y, sobre todo, muy generoso. alzolaTanto es así que en junio de 2005 me regaló el poder participar en la presentación de su libro “Salvador Cuyás y Prat. Fortuna y ruina de un catalán en Gran Canaria (1838-1913)”.
¡Yo compartiendo estrado con José Miguel Alzola! Eso era algo impensable para mí. Su cordialidad y generosidad –especialmente con los más jóvenes que comenzaban sus carreras como historiadores y que acudían a él conocedores de su extenso saber- está fuera de toda duda.
Hoy todos le recordamos. Su perfil personal y profesional ha sido dibujado en la práctica totalidad de los medios de comunicación insulares. Así, su trayectoria -siempre vinculada al patrimonio cultural- está presente en La Televisión Canaria, La Provincia-Diario de Las Palmas, Canarias 7, La Opinión de Tenerife, Canarias ahora o El día.
Sin embargo, yo recordaré su faceta como coleccionista de documentos. Reunió a lo largo de su vida un extenso volumen documental que en la actualidad se encuentra custodiado en El Museo Canario ocupando un lugar destacado en la sección de fondos y colección privados. La mayor parte de la masa documental está referida al archipiélago canario, contando con documentación de gran interés histórico relacionada con sus antepasados (familia Déniz Grek) y con el mayorazgo de Arucas (Gran Canaria). Además cuenta con valiosa información vinculada con las diferentes investigaciones emprendidas por él mismo –estudio constante que le llevó a publicar una treintena de obras-, así como por documentación de carácter oficial generada mientras perteneció a organismos –como la Delegación Provincial de Bellas Artes- en los que participó de manera activa. En esta colección documental se guarda no sólo la memoria de un hombre, de un ensayista, de un historiador o –como fue calificado con motivo de su 100 cumpleaños- de un humanista.
José Miguel Alzola guardaba en su memoria la historia de su ciudad, de su entorno inmediato. Una memoria -que mantuvo viva hasta el último momento- a la que todos acudían cuando deseaban conocer algún dato o encontrar una respuesta a una duda de índole histórica. Esa memoria -además de reflejada en forma libros- está ahora atesorada en un interesante archivo personal que fue entregado a El Museo Canario mucho antes de su fallecimiento para el disfrute de todos, una muestra de su compromiso con la institución –de la que fue presidente entre 1972 y 1987- y, sobre todo, otra evidencia de su constante generosidad.

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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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