“La ira de Dios”: investigando en el archivo

“La ira de Dios”, primera entrega de una trilogía genéricamente titulada “Ira Dei” completada con “El círculo platónico” y “La casa Lercaro”, es una obra escrita por el abogado, historiador y novelista Mariano Gambín en la que la aventura y el misterio tienen como escenario San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), ciudad en la que el inspector Galán se enfrentará a la resolución de un asesinato que hunde sus raíces en el pasado histórico de la ciduad de los Adelantados. Una periodista, una arqueóloga, un archivero, un equipo de policías e inspectores, un asesino y un inquietante enigma darán ritmo a una acción en el que se fundirán el pasado -a través de un impactante hallazgo arqueológico- y el presente, representado por el asesinato que sirve de punto de partida al relato.

Ira Dei = La ira de Dios / M. Gambín.- (s.l.) : Oristán y Gociano, 2010
335 p. ; 23 cm.-(Sólo Thrillers)(Ira Dei ; 1)
ISBN  978-84-93785000

La novela, además de permitirnos recorrer la ciudad de San Cristóbal de La Laguna -una ciudad declarada patrimonio de la humanidad que siempre es recomendable visitar y revisitar-, supone un nuevo pretexto a través del que establecer la estrecha relación que muchas veces se establece entre la literatura y el archivo, puesto que, éste último se convierte en una de las claves fundamentales en la resolución del extraño caso relacionado con el marqués de Fuensanta que han de resolver de manera colaborativa historiadores, arqueólogos, archiveros y agentes de policía.

Asimismo, el interés archivístico de esta novela radica en que podría ser de gran utilidad como instrumento didáctico al mostrar -de manera paralela a una misteriosa historia en la que las criptas y los pasadizos subterráneos atraen la atención del lector- diversas actividades desarrolladas en un archivo, desde la investigación y consulta, hasta algunos procesos técnicos, pasando por las actuaciones de conservación preventiva y de restauración.

La memoria archivada: el archivo histórico provincial de Santa Cruz de Tenerife
El Archivo histórico provincial de Santa Cruz de Tenerife es uno de los escenarios más importantes en  “La ira de Dios”. De una manera específica, el capítulo 8 de la novela, se desarrolla en esta “…mole de hormigón armado y cristal…(…)…de un estilo modernamente agresivo…”, tal como es descrito en la obra.

archivo tenerife

El archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife se estableció desde 1963 en la Casa de La Cutura de Santa Cruz de Tenerife, pasando en 2005 a ocupar el edificio que ocupa en la actualidad en la ciudad de La Laguna. El nuevo inmueble, que reproducimos en esta imagen, responde al diseño de los arquitectos A. Perea González, C. González Rodríguez y E. Gordillo Denche. Archivo histórico provincial de Santa Cruz de Tenerife

La primera aparición del archivero se  produce en un contexto muy familiar en la actualidad: la digitalización de documentos:

“Sabes que la imagen debe quedar perfecta —aclaró—. Nunca se sabe si el documento podrá escanearse de nuevo”.

En esta frase, puesta en boca Pedro Hernández, archivero del relato, se encierra ese interés -muchas veces obsesión- por obtener una copia lo más perfecta posible, a modo de master, con la finalidad de garantizar la perdurabilidad del documento y de la información que éste guarda. Pero ese afán tecnológico es combinado por este archivero con una gran dosis de erudición histórica al responder con gran detalle a la consulta que, sobre el marqués de Fuensanta, efectúa la arqueóloga del relato. He aquí esas dos categorías muy ligadas al mundo de los archivos: la modernidad de las nuevas tecnologías -ya no tan “nuevas”- y la tradición, que dibuja al archivero como persona experta conocedora de la historia.

Por otro lado, este personaje archivero ofrece referencias a una de las agrupaciones documentales más relevantes que son custodiadas en este tipo de archivos: la documentación notarial. Así, asegura:

“…el Marqués [de Fuensanta] aparece en la documentación notarial varias veces cada año durante décadas, en multitud de escrituras como protagonista en todo tipo de negocios y como testigo cualificado en otras tantas…”

Pero también hace alusión a otros tipo de fondos y colecciones que suelen estar presentes en los cuadros de clasificación de los archivos históricos provinciales: los fondos familiares. En esta ocasión se alude al fondo de la familia Machado González de la Oliva. Se trata de un “depósito” -aunque más correctamente ha de ser calificado como comodato al poderse hacer uso del objeto  [los documentos] entregado-, con lo cual se nos indica el tipo de custodia existente, originado por su forma o vía de ingreso.

La memoria personal: los fondos archivísticos privados
A pesar del papel protagonista que presenta el Archivo Histórico Provicial, gran interés poseen también en esta novela los archivos que se encuentran en manos privadas. Son numerosas las ocasiones en que las familias son depositarias de un legado documental de gran interés para la reconstrucción de la historia. Herencias, depósitos, adquisiciones, etc. pueden ser el origen de esta custodia familiar. En el relato que nos ocupa, en el capítulo 15, se refiere cómo Mateo Fiesco había sido albacea del tercer marqués de Fuensanta, y, por tanto,  el depositario del fondo documental de la familia Fiesco -ahora la viuda de un profesor- poseería también documentos relacionados con el aristócrata tinerfeño. Pero claro, a los documentos que están en manos privadas no suele ser fácil acceder y en esa ocasión no había a ser diferente:

“…De todos es conocida la aversión de doña Adela a que nadie toque los papeles de su marido…”

Con la finalidad de salvar las reticencias de la pòseedora de los documentos los investigadores recurren a una amistad común, hecho, por otro lado, también muy habitual en este tipo de archivos, ya que, en la vida real la relación de amistad abre muchas puertas de archivos privados. Nuevamente el autor de la novela -también historiador- pone de manifiesto sus conocimientos sobre el ámbito de la investigación archivística, así como de los obstáculos que, desafortunadamente, hay que salvar para llevarlas a buen término.

La memoria se conserva y se restaura
La conservación de los documentos ocupa un lugar de primer orden en esta intrigante trama. La primer amención a la preservación documental es muy alentadora:

“…Caminaron unos cuarenta pasos y Hernández se detuvo ante una de las estanterías. Abrió el pasillo interior y extrajo de los atestados anaqueles una caja de cartón de PH neutro con reserva alcalina para la conservación de los documentos…”

El empleo de cajas de PH neutro con reserva alcalina es uno de los objetivos de todos los archiveros, fin que no puede ser siempre satisfecho en todos los archivos ante la escasez de recursos con que cuentan las unidades de información por regla general. La alusión a este tipo de contenedores -que gracias a sus componenetes neutralizan la acidez proveniente del exterior o liberada por el propio documento- pone de manifiesto el conocimiento tan certero que Mariano Gambín, historiador y autor de la novela, posee sobre el ámbito archivístico.

A este inicio tan prometedor le sigue el desaliento. Así, la unidad documental de mayor interés para la investigación en curso se encuentra en muy malas condiciones de conservación. Tal como nos relata el archivero:

“—En algún momento, no sabemos cuándo, el legajo sufrió una agresión hídrica, o lo que es lo mismo, se mojó por completo. Posiblemente una inundación del lugar donde estaba depositado. La humedad hizo que los folios se unieran entre sí, fundiendo la tinta y la celulosa. Es imposible separar las páginas y por lo tanto no se puede leer.”

Como ya hemos tratado en alguna ocasión, el agua es consdierado un agente nocivo para la adecuada conservación del patrimonio documental, ofreciéndonos el autor de la novela la triste imagen de un documento que casi no puede ser calificado como tal al no contener, en principio, registro informativo alguno. Esa será la razón de la aparición de un personaje crucial en la obra: el restaurador. A pesar de que Kurt Bauer no es un restaurador al uso -más bien era un artesano papelero- por utilizar procedimientos poco ortodoxos, se encargará de devolver a la vida los primeros folios de aquel bloque compacto por efecto del agua. Su labor será primordial para la resolución del caso y para obtener una explicación cabal del hallazgo arqueológico.

No podemos terminar esta sección sobre conservación sin hacer referencia a lo desprotegido que en  mcuhos casos se encuentra el patrimonio documental. Se habrán preguntado la razón por la que el documento es restaurado por un artesano y no por un restaurador profesional, personal con el que suele contar todo archivo histórico provincial. La causa es muy sencilla: el documento fue sustríado ¿cómo? aprovechando las débiles condiciones de seguridad del inmueble en que se encuentra ubicado el archivo: sin vigilancia nocturna y con un sistema de alarma previsible y de fácil desactivación. Desgracidamente esa ficción que se describe en el relato es más que habitual en la realidad, quedando el patrimonio documental -y parte de nuestra memoria- expuesto a su desaparición.

Archivos públicos, investigadores, archiveros, restauradores, archivos privados, políticas de conservación preventiva, procesos técnicos… todos estos elementos están presentes en esta novela. Una obra que, como señalábamos al inicio de este texto, adquiere una categoría didáctica de gran magnitud, pudiendo ser utilizada como medio a través del cual acercar a los más jóvenes -y a todos en general- a esa desconocida realidad archivística. Nada más atractivo que una misteriosa trama, con grutas, pasadizos y asesinatos para atraer la atención hacia la archivística que, en esta ocasión, se erige en una disciplina práctica y de vital importancia para la resolución de una investigación policial.

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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
Esta entrada fue publicada en Archivística, Archivística y memoria, Archiveros, Archivo, Archivos personales, Archivos privados, Archivos y literatura, Conservación, Digitalización, Documentos, Literatura y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

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