El archivo en femenino: archiveras en el Día Internacional de la Mujer

 A Argelia Camino, Elisa Carballo, María José Otero, Noelia Pérez, Isabel Rúa-Figueroa,  Mª Iluminada Cabrera, Erika Rodríguez,  Esther Núñez, Belén Lorenzo, Carmen Gloria León León, Estrella Morales, Ana Elba Hernández, Rosario Cerdeña, Mª del Carmen Ruiz-Benítez de Lugo, Carmen Guardia, Carmen López Sanchidrian,  Mª Esperanza Díaz García, María Jesús Valseca, Laura Reyes, Yolanda Cagigas, Almudena Vicenti, Anabella Barroso, María Dolores Pereira, María de la Almudena Serrano, María Esperanza Díaz, María Auxiliadora Suárez, Carmen Corgo, Eva Martín López, Ana María Herrero Pascual y
a todas las archiveras
¡qué sería de la memoria sin ellas!

La archivística estuvo en sus orígenes, como la mayor parte de las profesiones relacionadas con el intelecto, vinculada al sexo masculino. La carga de erudición e historicidad  –cualidades que durante siglos sólo fueron supuestamente atribuibles a los hombres-, con que contaba esta disciplina al inicio de su andadura hizo que se relacionara directa y únicamente con los varones. Así, en el pasado –un largo pasado- fueron hombres los que ejercieron las funciones de archiveros tanto en las instituciones civiles como, obviamente,  en las religiosas y militares.

Con el paso del tiempo, y ya desde comienzos del siglo XX, las mujeres comenzaron a adquirir relevancia en los archivos y, sobre todo, por sus brillantes aportaciones fueron destacando de manera paulatina, iniciando un camino imparable hacia la visibilidad. Esta trayectoria seguida por las mujeres archiveras no constituye un caso aislado en el binomio trabajo/mujer. La impuesta penumbra en que habían permanecido sumidas fue desapareciendo gradualmente a lo largo del pasado siglo y, aunque indudablemente aún hay batallas que ganar, el salto hacia la independencia, autonomía y profesionalización de la mujer fue poco a poco cristalizando, adquiriendo tanta importancia como los hombres -o más- en muchos ámbitos del saber. La archivística no quedó al margen de esta dinámica.

Las mujeres que optaron por convertirse en archiveras vieron doblemente difícil su reconocimiento: por ser mujeres y por dedicarse a una actividad escasamente conocida y menos valorada. Aún así, nombres como el de María Moliner (1900-1981) estarán para siempre vinculados a la historia de la archivística en España desde fechas muy temprana. Ingresó en 1922 en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y, además de en los ámbitos bibliotecario y lexicográfico, desempeñó una importante labor en el campo de los archivos desarrollando su actividad profesional en diversas instituciones hispanas (Archivo General de Simancas, Archivo de la Delegación de Hacienda en Murcia y Valencia, etc.), y dejando una huella imborrable en numerosos archiveros y archiveras.

Con posterioridad Vicenta Cortés Alonso -antigua alumna de María Moliner- y Antonia Heredia Herrera pasarían a formar parte en 1954 del mismo Cuerpo Facultativo, sumándose a ellas, cuatro años más tarde, Olga Gallego Domínguez (1923-2010). Estas tres mujeres no son sólo archiveras sino que pueden ser consideradas verdaderas maestras en esta disciplina, ejerciendo una notable influencia no sólo en España sino también -especialmente Vicenta Cortés y Antonia Heredia- en Hispanoamérica. Porque… ¿Qué archivero no ha leído el manual de archivística de Antonia Heredia? ¿Quién no ha consultado algún artículo de Vicenta Cortés? ¿Acaso los archivos familiares no son mejor conocidos gracias a los trabajos de Olga Gallego? Sí. En fecto, estas tres trabajadoras de la archivística han sido ante todo eso: unas excelentes profesionales de las que todos hemos aprendido.


  • Conferencia dictada por Antonia Heredia en 2011 sobre interoperabilidad semántica en el II Coloquio Internacional en Gestión de Archivo y Administración Electrónica de Documentos (Univesidad Simón Bolívar, Venezuela)

En la actualidad son muchas las mujeres que han seguido los pasos de estas cuatro archiveras aludidas. De hecho podríamos asegurar, sin temor a errar demasiado, que en España la plantilla de archiveras es mayor que la de archiveros, ocupando éstas puestos de gran responsabilidad. Así, son numerosos los Archivos Históricos Provinciales dirigidos por mujeres. Tal es el caso de los archivos de Almería (María Luisa Andrés Uroz), Ávila  (María del Carmen López Sanchidrian), Burgos, Cáceres (María Esperanza Díaz García), Córdoba (Alica Córdoba Deorador), Cuenca (María de la Almudena Serrano Mota), Granada (Eva Martín López), León, Lugo (María Dolores Pereira Oliveira), Murcia (Ana María Herrero Pascual),  Pontevedra (Carmen Corgo Solleiro), Segovia, Soria (María Auxiliadora Sánchez Reverte) o Zaragoza. Del mismo modo, son numerosas las técnicas de gestión documental, las ayudantes y las archiveras en general que desarrollan su actividad en nuestro país. Así lo ponen de manifiesto, entre otras, las 3 mujeres que integran la plantilla de los Archivos Históricos Provinicales de Zaragoza y Granada, las 4 archveras que se ocupan de esta labor en los Archivos Históricos de Pontevedra, Cáceres o Las Palmas, las 4 que también figuran en la plantilla del Archivo del Reino de Valencia, las 5 que trabajan en el Archivo Histórico Provinical de Lugo,  las 7 mujeres que lo hacen en el Provincial de Ciudad Real o las 11 -de 17 integrantes del personal archivero- que desarrollan esta actividad en el Archivo Histórico Provicial de Murcia-Archivo General de Murcia (1).

¿Una profesión feminizada? No contamos con datos precisos y completos para llegar a hacer una afirmación tan rotunda; pero, sin duda alguna, sí que podemos afirmar que la mujer es y ha sido uno de los motores de la archivística. Por eso, en el Día Internacional de la Mujer no podíamos olvidarnos del papel dinamizador que han desempeñado todas esas archiveras que con tanta profesionalidad han contribuido -y afortunadamente continúan contribuyendo- a organizar, preservar y difundir nuestra memoria.


(1) Agradecemos la información facilitada por los Archivos Históricos Provinciales citados. Hemos tomado como punto de referencia los Archivos Históricos Provinciales, pero también los Archivos Municipales, los de Diputaciones, Generales y, en general, cualquier tipo de archivo cuenta con un buen número de mujeres archiveras.
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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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6 respuestas a El archivo en femenino: archiveras en el Día Internacional de la Mujer

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  2. Almudena dijo:

    Muchas gracias, Fernando. Bonito homenaje. ¡Qué sería de los archivos sin uds. los chicos! 😉

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  4. muchas gracias por compartir esta nota, me encantó.
    Desde Buenos Aires, Olga Zurita
    Archivera. Programa Huellas de la Escuela.

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  6. María Lago dijo:

    Gracias mil, Fernando, por este homenaje que haces a las archiveras. La labor diaria de todas las que estamos trabajando en los archivos, es muchas veces invisible. Aunque, como destacas, existen maestras que han dejado mucha huella y lo siguen dejando. Ya se sabe que tanto para archiveros como para archiveras el trabajo es muy solitario e incomprendido. Pero aquí estamos.. Gracias de nuevo!

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