“El archivero de la Lubianka”: Stalin y la destrucción de archivos literarios

lubianka

HOLLAND, Travis: El archivero de la Lubianka.- Madrid : Alianza editorial, 2008

Regresamos a nuestra sección literario-archivística a través de la obra de Travis Holland, El archivero de la Lubianka, en la que se nos describe –con un fondo vital marcado por la tragedia y la nostalgia que produce la desaparición de un ser querido- el trabajo diario desarrollado por Pável Dubrov en el archivo del moscovita cuartel general de la policía política de Stalin. Allí, en la Lubianka, el que fuera profesor de literatura, tendrá como misión comparar el contenido de cada uno de los expedientes con las relaciones de pruebas de los escritores detenidos acusados de ser contrarios al régimen stalinista. Así, pasan por sus manos cajas de pruebas-documentos que no son otra cosa que los manuscritos de poemas, cuentos, relatos, novelas, etc. que en origen debían formar parte de los archivos personales de cada uno de los literatos que los firman.

La historia archivística relatada gira en torno al expediente de investigación 419 referido a Isaak Emmanuilovich Bábel, escritor que vio su carrera truncada tras ser acusado de terrorista -detenido y fusilado por el régimen stalinista-, y a quien el archivero protagonista de la novela ha de interrogar. Tras su muerte su obra fue prohibida en la Unión Soviética. Por lo tanto, entre los documentos que integran cada uno de los expedientes tramitados en la Lubianka, incluido el aludido 419, se encuentra parte de la vida y la memoria de cada uno de los escritores:

“De la Cuarta Sección llega una caja de manuscritos. Después de firmar, Pável examina el informe de pruebas contra su contenido: cuarenta y siete poemas escritos a mano y muy corregidos, tres gruesos diarios plagados de notas y observaciones, una especie de cuaderno de anotaciones cotidianas en cuya tapa arrugada de cartulina negra el autor ha garabateado 1933-35, 1936-38, 1939…”

Manuscritos de poemas corregidos, diarios, cuadernos de anotaciones… He aquí algunas de las tipologías que hallaríamos en este tipo de archivos, series documentales, por otro lado, muy habituales en cualquier archivo personal de un escritor.

Además, tal como se nos informa en la propia novela, el trabajo de Dubrov consistía “…en cargar expedientes y cajas abarrotadas en un carrito y buscarles un espacio en la maraña de papeles amontonados. Los sistemas de archivo brillaban por su ausencia…” Por lo tanto, ¿era archivero Pável Dubrov? ¿trabajaba en un verdadero archivo? Realmente esa “maraña de papeles amontonados” nos da a entender que su lugar de trabajo era sólo eso: un montón de papeles sin orden ni concierto, llegando el propio protagonista a reconocer lo lejos que estaba aquel lugar de ser un verdadero archivo, razón por la que era necesario llevar a cabo los pertinentes trabajos de clasificación y ordenación.
Sin embargo,  todo este trabajo de organización puesto en práctica por el profesor reconvertido en archivero, lejos de efectuarse con la finalidad de poner en valor cada colección, perseguía un objetivo muy diferente: facilitar la destrucción documental; allanar el camino hacia la pérdida de la memoria literaria de buena parte de los escritores rusos considerados subversivos o contrarios al orden establecido. Es en este punto donde cobra todo su protagonismo la imponente incineradora ante la cual hacen cola los trabajadores de la Lubianka para cumplir su demoledor cometido:

“Fuera de la habitación de la incineradora, que está en una esquina del segundo sótano, ya se ha formado la cola. Secretarias, suboficiales, archiveros. Pável cuenta hasta una docena, hombres y mujeres,(…), sobre los que pesa un tétrico silencio. Hay dos incineradoras, dos enormes hornos de petróleo (…) Al arrojar con prisa uno de los expedientes a la incineradora, se deshace el nudo de la cinta rosa y las hojas salen volando, una tras otra; Pável ve poemas a centenares…”

El fuego se encargaba de silenciar la memoria literaria. Así, “…las páginas se retuercen por la acción del fuego, y en un segundo desaparece todo, poeta, poemas…” y “…con cada manuscrito destrozado, Pável siente que se le desgarra un poco el alma…” Quizás ese sentimiento de pesar le llevará -poniendo en peligro su propia vida- a sustraer algunos manuscritos y esconderlos con la finalidad de que no fueran destruidos por las llamas, permitiendo que una parte de la memoria literaria rusa fuera salvada de la destrucción.

La destrucción de documentos ha sido un medio habitualmente utilizado por determinados regímenes políticos para controlar ideológicamente a la población. El archviero de la Lubianka puede no ser literariamente el mejor libro del mundo, pero sin duda, retrata de una menera magistral el importante papel que desempeñan para los estamentos de poder los archivos, los documentos y la información en ellos contenida. El control de la información, asi como el control de los archivos en los que ésta se custodia, se ha erigido a través del tiempo en el mejor medio a través del cual fiscalizar la mentalidad colectiva. Por lo tanto, no resulta extraño que Stalin al instaurar el régimen del terror a medidados de la década de 1930 empleara a fondo a su Administración para que secuestrara, revisara y destruyera todo aquel texto -así como a sus autores- que fuera en contra de su doctrina. En esta ocasión ese secuestro literario está representado por la figura del escritor Isaak Bábel. La destrucción y ocultación de su obra supone el mejor ejemplo de que la información es poder y que controlar el archivo en beneficio propio -ocultando, depurando y destruyendo- no hace más que favorecer el surgimiento de una sombría y penosa opacidad, convirtiéndose tal actitud en un medio a través del que se resquebrajan las bases de la cultura y de la convivencia pacífica. Hoy que tantas referencias existen a la necesaria transparecia, El archivero de la Lubianka nos permite echar la vista atrás y reflexionar sobre lo que nunca debió -ni debe- suceder.

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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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