“Gianni Schicchi”: el testamento como protagonista de una ópera.

Si afirmamos que la ópera es uno de los espectáculos más completos que existe no descubrimos nada nuevo a nadie. La música instrumental y vocal, el teatro, la danza, la interpretación, el tiempo y el espacio confluyen desde el momento en que comienzan a sonar los primeros compases y se levanta el telón. Pero…¿puede ser la ópera un medio a través del que establezcamos conexiones con la archivística? En cada argumento operístico se dan cita, con mayor o menor grado de fantasía y subjetividad, acontecimientos de la vida diaria: amores, desamores, enfrentamientos, celos, rupturas, guerras, intrigas, etc. Así, la vida se convierte en la fuente de inspiración para los compositores y libretistas, del mismo modo que  los documentos de archivo son un fiel reflejo de los acontecimientos vitales.
Es lo que sucede con la ópera cómica “Gianni Schicchi”, escrita por Giacomo Puccini con libreto de Giovacchino Forzano, y estrenada en 1918 formando parte del “Il Trittico”, junto a “Il Tabarro” y “Suor Angelica”.

"Florencia es como un árbol florido..." (Aria de Rinuccio)

“Florencia es como un árbol florido…” (Aria de Rinuccio)
Vista general de la Iglesia de San Lorenzo (Florencia)

En “Gianni Schicchi” –que recibe el título del nombre su protagonista “humano” y que tiene a Florencia como escenario- somos testigos de la muerte de Buoso Donati, de la suplantación de la personalidad del fallecido a través de los embustes del astuto y tramposo Gianni Schicchi, del amor entre Lauretta y Rinuccio -sentimiento representado por la célebre aria “O mio babbino caro”-, y de las maquinaciones, celos y ambiciones de los familiares del difunto –Zita, Rinuccio, Gherardo, Simone, Betto di Signa- ante la posibilidad de una sustanciosa herencia.
Pero…sí, es cierto: todos estos personajes animan la comicidad de la obra. Sin embargo, la trama no podría desarrollarse sin la presencia de un personaje central “no humano”, en torno al cual gira la práctica totalidad de la acción: un testamento. Así, el documento en el que se recogen las últimas voluntades de Buoso Donati está presente desde el inicio en esta ópera. En un primer momento, tras su muerte, todos lo buscan ansiosos para así conocer su contenido. Más tarde, una vez hallado, la decepción de verse desheredados en beneficio de una comunidad de religiosos, da paso a la rabia, y ésta a la posibilidad de falsificar dicho documento. Finalmente, Gianni Schicchi se presenta como el único capaz de suplantar la personalidad de Buoso y dictar un nuevo testamento, obviamente contrario a la ley pero, eso sí, más beneficioso para los familiares y…para él mismo.

"Florencia crece y los sólidos palacios y las esbeltas torres llegan hasta las estrellas..." (Aria de Rinuccio)

“Florencia crece y los sólidos palacios, las esbeltas torres llegan hasta las estrellas…” (Aria de Rinuccio)
Campanile (Duomo de Florencia)

De este modo, el primer testamento que aparece en la obra se corresponde con el escrito por el propio Buoso Donati. Se trataría de un testamento, posiblemente cerrado – incluso ológrafo pues pudo haber sido redactado y firmado por el testador-, que debía ser abierto y protocolizado tras el fallecimiento del otorgante. Está dirigido a sus primos Zita y Simone, siendo la primera quien lo abre con toda solemnidad encontrando, para su desgracia, que todo ha sido legado a una comunidad monástica.

Por el contrario, el segundo testamento protagonista que figura en la ópera podríamos considerarlo un testamento abierto, desde el momento en que se conoce su existencia y contenido, puesto que el testador -en esta ocasión el falso Buoso Donati encarnado y suplantado por Gianni Schicchi-, indica su última voluntad ante un notario y dos testigos –y sus ambiciosos familiares- interveniendo todos en el otorgamiento.

Así, el notario, Amantio di Nicolao, redacta por escrito el testamento:

En el nombre de Dios, en el año de Nuestro Señor Jesucristo desde su reencarnación del mil doscientos noventa y nueve, el primer día de septiembre, undécima indicción, yo, Amantio di Nicolao, notario, ciudadano de Florencia, por voluntad de Buoso Donati, escribo su testamento…” [original en latín]

Por lo tanto, desde el principio encontramos algunos de los elementos básicos que definen diplomáticamente el testamento:

–   Invocación:  “En el nombre de Dios” [Invocación verbal]
Data crónica: “Año de Nuestro Señor Jesucristo desde su reencarnación del mil doscientos noventa y nueve”. En cuanto a la datación hay que destacar el empleo de la indicación del año indiccional –“undiécima indicción”-, aspecto que hay que poner en relación con el hecho de que la acción de la ópera transcurre durante la Edad Media, etapa de la historia en la era habitual incorporar a los documentos este año indiccional, como herencia del mundo antiguo.
Objeto del documento:  “…escribo su testamento…”
Nombre del testador:  “…por voluntad de Buoso Donati…”

A continuación, el falso Buoso, anula cualquier otro testamento otorgado con anterioridad y comienza a dictar las disposiciones testamentarias. Al deseo de unas exequias sencillas y sin boato, le siguen las instrucciones del otorgante con respecto a sus propiedades y herederos.

A través de testamentos como este –o mejor a través de los testamentos reales custodiados en los archivos integrando protocolos notariales-, podemos conocer las mentalidades, los usos y costumbres, la vida cotidiana, etc. de la época en que fueron otorgados, de ahí que sean considerados por muchos autores como una fuente de información básica en los estudios históricos.

Por lo tanto, “Gianni Schicchi” es mucho más que una inspiración dantesca, ya que es en el averno donde Dante situa a Gianni Schicchi en su “Divina Comedia”. Es algo más que la representación de la encarnación de la maldad, falsedad, imprudencia y trampas de su protagonista. Es una ópera a través de la que podemos estudiar una tipología documental concreta: el testamento.

Del mismo modo, “Gianni Schicchi” es mucho más que “O mio babbino caro”, pero, desde luego, nunca está de más escuchar una de las arias más bellas escritas por Puccini porque… no todo va ser archivística:


Y si contamos con una hora podemos disfrutar de la ópera completa y de cómo un testamento se adueñó de la escena y se convirtió en el protagonista de una ópera de Puccini:

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Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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4 respuestas a “Gianni Schicchi”: el testamento como protagonista de una ópera.

  1. Gloria O. Jaramillo Gomez. dijo:

    me gusta

  2. Raúl dijo:

    Muy interesante!!! buscando el nombre de una ópera encontré encontré este blog muy explicativo y amplio, sumamente educativo y ameno todos los artículos. Felicitaciones !!!

  3. Bastante claro el contenido y por ende extraordinario!

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